Distorsiones cognitivas: perfeccionismo

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Como explicamos en nuestra entrada sobre distorsiones cognitivas, en ocasiones nuestras experiencias o las influencias de nuestro entorno nos llevan a pensar de manera equivocada. Darnos cuenta de este error nos puede ayudar a pensar mejor, y de esta forma sentirnos mejor. Hoy nos ocuparemos de las exigencias y el perfeccionismo.

El perfeccionismo puede dividirse en dos vertientes: la que hacemos sobre nosotros mismos y la que hacemos a los demás, aunque nos centraremos en la autoexigencia. Muchas veces nos marcamos unas metas muy altas, independientemente de nuestras expectativas de autoeficacia. Al exigirnos un rendimiento superior a nuestras capacidades (sea porque no damos más de sí o porque en esos momentos no podemos llegar por alguna circunstancia), nos vamos a frustrar, puede que nos castiguemos con un diálogo interno demasiado duro, que nos sintamos culpables o poco valiosos… El resultado va a ser tener unas emociones negativas y una bajada de autoestima.

¿Cómo reconocemos que estamos siendo demasiado autoexigentes? Las frases suelen estar encabezadas por “tendría que”, “debería”, “es imperativo”, “es necesario”, “no puede ser que”… Cuando nos descubramos dirigiéndonos este tipo de mensajes, debemos pararnos a pensar mensajes alternativos, encabezados por “estaría bien”, “me gustaría”, “sería aconsejable”, “sería recomendable”… de forma que expresemos más una sugerencia o una intención que algo inamovible.

Si es algo que ya ha pasado podemos plantearnos el por qué, qué ha pasado que me ha impedido hacer lo que me había propuesto y me resultaba tan imprescindible. Si por la mañana me propuse hacer cinco tareas y sólo he cumplido dos, en lugar de machacarme por lo que no he conseguido, puedo pensar qué me ha surgido o por qué no fue realista plantearme esas cinco tareas para el día. Podemos priorizar las tareas más importantes y plantearnos otras sólo si nos da tiempo, agrupar tareas en función del lugar donde se deben realizar (si haciendo una tarea importante paso cerca del lugar de otra trivial), delegar… y sobre todo recordar que al día siguiente disponemos de otras 24 horas para hacer muchas más cosas.

Si eres demasiado exigente contigo mismo o con los demás, o tus pensamientos no te dejan disfrutar o conseguir tus proyectos, podemos ayudarte. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos.

Cómo sacar mejores notas: planificación

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Estamos en ese momento en el que la mayoría ha terminado los exámenes, han empezado con la materia del tercer trimestre pero aún no ha recibido las notas del segundo. Para ayudaros a empezar este último trimestre con buen pie y que vuestros esfuerzos se traduzcan en un mejor rendimiento, os daremos una serie de recomendaciones estructuradas en torno a distintos ejes: planificación, organización, toma de apuntes, técnicas de estudio, cuidados y rutinas…

En esta primera entrada nos centraremos en la planificación:

¿Cuánto tiempo efectivo tienes de estudio? Para poder aprovechar bien el tiempo, lo primero que necesitas saber es de cuánto dispones. Debes restar el tiempo que te llevan las actividades extraescolares, los desplazamientos… Así podrás luego distribuir esas horas entre las diferentes materias.

Hazte un horario. Debes ser realista con tus rutinas y no poner que te quedarás hasta las 2 de la mañana o que los fines de semana te levantarás a las 6 si sabes que necesitas tus 8 horas de sueño, o que los domingos siempre vais a comer a casa de los abuelos. Planifica tiempo para salir, para relajarte, para hacer deporte…

Dedica tiempo diario (o casi) al estudio. Cuando dormimos, fijamos mejor la información en nuestra memoria. Por tanto, es más efectivo estudiar 1h diaria de lunes a viernes que 5h una tarde. Además es menos pesado y descubriremos antes si tenemos dudas o dificultades, de forma que podamos resolverlas o buscar a alguien que nos eche un cable.

Dependiendo de a quién le preguntes, te recomendará empezar por las asignaturas que te resultan más difíciles o que te motivan menos (al principio de la sesión de estudio tienes más energía, de forma que si empiezas con lo más difícil te costará menos concentrarte y esforzarte), mientras que otros te dirán que empieces por lo más fácil o lo que más te motiva (te quitarás tareas pendientes de encima con facilidad y puede animarte). ¿Qué te funciona mejor a ti? Si no lo sabes, prueba ambas y decide en función de tu propio criterio.

Planifica tiempo de sobras para terminar la tarea que te has propuesto. Si una tarde tienes sólo media hora, no te pongas un tema muy difícil y opta por repasar o hacer un par de ejercicios. No dejes temas a medias.

Deja tiempo para imprevistos. Puede que te pongas enfermo unos días, que hagáis muy buena temporada y juguéis el ascenso, o que te toquen unas entradas para el cine. Una buena planificación permite cierta flexibilidad, de forma que puedas adaptarte a lo que la vida tenga a bien depararte en estos meses. Eso sí, no busques excusas los días que no haya pasado nada extraordinario. Recuerda que también has planificado tiempo de ocio, si toca estudiar ¡adelante!

Si crees que necesitas ayuda con algunos de estos pasos, o deseas mejorar tus técnicas de estudio, llámanos a los teléfonos 629 97 33 24 / 622 26 60 40 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com, y te informaremos sobre nuestros servicios.

¿Cómo nos afecta el cambio de hora?

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En la madrugada del próximo sábado, a las X serán las X. Si no te lo han enviado o lo has leído en alguna red social, las televisiones se encargan de recordárnoslo cada primavera y cada otoño.

Pero ¿por qué hablar del cambio de hora en una página sobre psicología y salud? Porque aunque sea sólo una hora, podemos notar sus efectos, especialmente el de la primavera, que nos “roba” una hora de sueño. El cambio de hora tiene efectos similares a los del “jet lag”, aunque en formato reducido: seguimos físicamente en el horario del día anterior, pero nuestra agenda (y por tanto nuestras horas de levantarnos, de comidas, de ir a dormir…) es la del día actual. Es un pequeño ajuste en nuestros ritmos circadianos (ciclos de funcionamiento de nuestro organismo, correspondientes a las horas de luz y de oscuridad). No debemos olvidar también el cambio en las horas de luz, dado que por los horarios de trabajo o escolares muchos pasamos la mayor parte de horas del día en entornos con luz artificial, y los cambios de hora afectan bruscamente a la luz solar que podemos recibir fuera de estos horarios.

Aunque sea poco tiempo, algunas personas pueden tener problemas, especialmente si padecen alguna otra dolencia o trastorno. Niños pequeños y adultos mayores son especialmente sensibles también a estos cambios. Todos ellos pueden tener dificultades para ajustar su horario de sueño, ocasionándoles problemas para dormir. También puede verse afectado su estado anímico, su apetito… Todo esto puede resultar en cansancio, falta de energía para hacer las tareas, dificultad para concentrarse, aturdimiento, somnolencia, cefaleas, irritabilidad…

Aunque normalmente los efectos del cambio de hora remiten espontáneamente al cabo de tres o cuatro días, podemos ayudar a reducir el impacto realizando una sencilla preparación previa: ajustar progresivamente nuestro horario los días anteriores, tanto de sueño como de comidas (adelantar o retrasar 10-15 minutos cada día), evitar dormir la siesta o consumir estimulantes para compensar el déficit, mantenerse bien hidratados y realizar alguna actividad física.

Si te notas decaído y/o te falta energía durante más de unos pocos días, recuerda que en los cambios de estación se da también lo que llamamos astenia. Si el malestar se prolonga más allá de un par de semanas, podría tratarse de otro problema. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos.

Cuando muere nuestra mascota

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El dolor por la pérdida de una mascota suele ir asociada más a menudo con los niños que con los adultos. Tememos que no estén preparados para entenderlo, que les afecte mucho… pero pocas veces nos damos todos el espacio y el tiempo que necesitamos para superar la pérdida.

Los adultos solemos avergonzarnos de mostrar nuestra tristeza en público, especialmente cuando ésta es debida “sólo” a la muerte de nuestro perro, gato u otras mascotas. A menudo nos sentimos incomprendidos, sobre todo por quien no tiene mascotas, por la importancia que le damos a una pérdida semejante, pudiendo escuchar cosas como “ni que se te hubiera muerto un pariente”. Precisamente, en muchas ocasiones, la muerte de una mascota se siente de forma más intensa que la de un familiar o amigo.

¿Cómo es posible que duela tanto, siendo “sólo” un animal? Nuestras mascotas pueden llegar a convertirse en nuestros compañeros en muchas actividades, a veces el principal y el más fiel. Su amor es incondicional, sin malos días ni otras preocupaciones que valgan. Dependen enteramente de nosotros, de forma que decisiones como sacrificarlos puede hacernos sentir culpables. Los duelos más complicados suelen ser aquellos en los que se ve más afectado nuestro día a día, en que la pérdida nos resulta más cercana, así que si el vínculo con nuestra mascota era fuerte y estábamos muy apegados es natural que la sintamos más que aquellas que no tenían tanto peso en nuestra vida cotidiana.

No obstante, no solemos dar la importancia que tiene a realizar una despedida “oficial” de nuestra mascota. Las empresas no conceden días libres, los niños no dejan de ir al colegio, ni se acostumbra a realizar algún tipo de ritual que nos permita tomarnos el tiempo de gestionar nuestras emociones en esta situación. Aunque no avisemos a todos nuestros conocidos ni hagamos una ceremonia, podemos pensar alguna manera especial de despedirnos de nuestro compañero, y debemos ser conscientes de que, como toda pérdida, le vamos a echar de menos y las emociones pueden ser intensas y cambiantes durante una temporada. En el caso de los pequeños de la casa, puede que estén más irritables, que su comportamiento empeore, que les cueste concentrarse. Tengamos paciencia, puesto que es un proceso que lleva su tiempo.

Si tras una pérdida te sientes desbordado por las emociones, estancado o te cuesta recuperar la normalidad de tu día a día, llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24, o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos.

Las distorsiones cognitivas

Las distorsiones cognitivas son las diferentes maneras en las que pensamos de forma equivocada. No son evidentes en la mayoría de ocasiones, puesto que aparentemente estamos razonando correctamente: las oímos a todas horas en boca de todo el mundo y las enseñamos de padres a hijos, así que es algo muy común.

¿Qué nos lleva a pensar de forma equivocada? La interpretación que hacemos de los hechos, debido a los esquemas mentales que vamos forjando durante los años, con las experiencias, con la influencia de nuestro entorno… Por eso además las heredamos de nuestros padres y las trasmitimos, perpetuándolas.

Aunque creamos que pensamos las cosas, muchas veces no las reflexionamos de verdad, sino que aplicamos uno de estos esquemas a las situaciones. Con ello nuestro cerebro ahorra energía, simplemente relaciona esa situación con otras, y se evita considerar otras posibilidades, otros puntos de vista posibles, otras soluciones.

Así, tenemos una visión más simple, y a menudo más negativa, de las situaciones. Las situaciones no son las que determinan nuestros pensamientos ni nuestras emociones. Cada uno de nosotros, ante la misma situación, puede pensar y sentirse diferente, en función de nuestra experiencia previa. Si aplico los esquemas aprendidos, sin ser consciente de que ese esquema me lleva a una mala interpretación, me veré abocado a una serie de pensamientos y emociones que me va a hacer daño.

Necesitamos conocer esas interpretaciones equivocadas que hacemos, para identificarlas y darnos alternativas más razonadas que nos ayuden a pensar y sentirnos mejor. Algunas de las distorsiones cognitivas más habituales son el perfeccionismo, el razonamiento emocional, el catastrofismo, el pensamiento polarizado, el negativismo, la sobregeneralización, el sesgo confirmatorio, la lectura del pensamiento, la personalización, las etiquetas globales, la atención selectiva y la negación.En próximas entradas las abordaremos de forma más detallada.

Si te cuesta controlar tus pensamientos, si sientes que tu manera de pensar te hacer daño, si te impide crecer o conseguir tus metas… podemos ayudarte. Llámanos al 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com.