Taller de enriquecimiento para niños AACC

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Siguiendo con nuestro programa de actividades para niños con Altas Capacidades, os presentamos nuestro Taller de Pascua. Un taller de 5 horas de duración, divididas en dos días, y con la posibilidad de elegir horario de mañana o de tarde: lunes 15 y martes 16 de abril, de 10h a 12:30h, o de 16h a 18:30h. El precio incluye materiales y un pequeño desayuno o merienda.

A través de juegos, manualidades y diferentes actividades, los niños podrán ampliar sus conocimientos de geografía, astronomía, música, gastronomía, tradiciones… mientras mejoran sus habilidades sociales, su capacidad para trabajar en equipo, para expresarse, su motricidad… Todo ello de una forma divertida y con niños con intereses similares.

A veces, los niños con altas capacidades tienen dificultades en sus relaciones sociales no por ningún tipo de déficit o problema, si no porque no se identifican con sus compañeros, tienen intereses diferentes, una mayor profundidad e intensidad de percibir y analizar… Estos talleres les ofrecen la oportunidad de poner en práctica sus habilidades para relacionarse con otros niños curiosos, creativos, sensibles, intensos… como ellos, normalizando su forma de ser, sus emociones y algunas dificultades que les generan sus particularidades.

Para reservar plaza para tu hijo/a, llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24, o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com. Plazas limitadas.

Flow (fluir)

Imagen: pixabay.com

Flow (fluir) es un término acuñado por el psicólogo húngaro Mihaly Csikszentmihalyi, que hace referencia a un estado mental en el que puede conseguirse la máxima felicidad, gracias a estar absortos en la actividad que se realiza.

Este estado se caracteriza por una motivación intrínseca óptima, dado que la actividad que se desarrolla nos apasiona, conseguimos absoluta concentración, tenemos el control del momento presente, estamos dotados de las habilidades necesarias, tenemos clara la meta que perseguimos, somos conscientes de que estamos avanzando y de que lo hacemos en la dirección correcta… En resumen, no se nos presenta ningún obstáculo durante la realización de la actividad que nos entorpezca conseguir nuestro objetivo. De esta forma, perdemos la noción del tiempo y nos olvidamos de nosotros mismos (si tenemos sed, hambre, cansancio, dolor…).

Es importante que el objetivo esté alineado con nuestras expectativas de autoeficacia: una actividad demasiado sencilla no nos estimulará lo suficiente como para absorbernos en su realización (produciéndonos aburrimiento), mientras que un objetivo que esté más allá de nuestras habilidades y conocimientos no nos permitirá trabajar a pleno rendimiento, debiendo buscar información o ayuda en diversos momentos o haciéndonos poner en duda nuestra capacidad (provocándonos ansiedad).

Conseguir el estado de flow cuando realizamos una actividad nos permite alcanzar el máximo rendimiento disfrutando lo que hacemos y desconectándonos del mundo, pero corremos el riesgo de olvidarnos de nuestras necesidades básicas y ver nuestra salud afectada. Por ello, es fundamental tener presente que la hidratación, la nutrición, la actividad física… son muy necesarias y debemos prestarles atención de forma regular, reservando tiempo para el autocuidado.

Si necesitas ayuda para planificarte y organizarte, si te cuesta establecer objetivos, resolver problemas y tareas pendientes… podemos ayudarte a ser más productivo sin que tu salud se resienta. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos un correo a rbpsicolegs@gmail.com.

Cómo sacar mejores notas: el lugar donde estudias

Imagen: pinterest.com

En esta entrada de nuestra serie dedicada a mejorar la calidad del estudio para conseguir mejores notas, llegamos al apartado del lugar donde estudias.

Es recomendable estudiar siempre en el mismo sitio, sea tu habitación, cuarto de estudio, sala de estar… El hecho de que sea el mismo lugar siempre nos resta distracciones, ya que no hay nada nuevo que ver. Se pueden intercalar un par de sitios habituales, como habitación y biblioteca, pero siguiendo la premisa de mantener lugares habituales para minimizar distracciones.

Debe ser un lugar tranquilo, sin mucho movimiento de personas a tu alrededor, sin ruidos, sin que haya una televisión encendida… Hay quien dice que el silencio absoluto no le funciona y que se concentra mejor con algo de música, si es tu caso adelante.

Elimina los “robatiempos” (móvil, internet…). Recuerda que te recomendamos parar cada 45 minutos. En ese tiempo de descanso puedes consultar los mensajes, revisar cómo va la partida, etc. Puedes silenciarlos e incluso desconectarlos para no caer en la tentación.

Procura que sea un lugar con una buena ventilación, bien aireado y con una temperatura agradable.

Trabajamos mejor en un lugar bien iluminado, idealmente con luz natural y que no nos haga sombra la mano con la que escribimos.

Mantén la mesa bien ordenada, sin una excesiva cantidad de objetos que te resten espacio para lo que necesites de verdad o que puedan distraerte. Asegúrate de tener el material que necesitas para la actividad que vas a hacer, pero todo lo demás debería tener un sitio en la cajonera o la estantería.

La mesa y la silla deben estar ajustadas a tu estatura. La silla debe ser cómoda y con una buena sujeción en la zona lumbar. Siéntate bien, con los pies apoyados en el suelo y la espalda recta.

Si trabajas con el ordenador, asegúrate de colocar la pantalla a una buena altura en relación a tus ojos, y a una distancia suficiente. Regula el brillo, especialmente si la iluminación de la habitación es tenue y falta poco para que vayas a dormir (que no te desvele).

Si necesitas más ayuda con tus estudios o los de tus hijos, llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 y te informaremos sobre nuestros servicios en el área de la psicopedagogía.

Cómo sacar mejores notas: organización

Imagen: rd.com

Siguiendo con las recomendaciones para estudiar mejor, hoy nos vamos a centrar en la organización:

Lo que mejor funciona es tener un horario fijo de estudio. A veces nuestro horario por las tardes es complicado por las actividades extraescolares. Con una buena organización puedes adelantar deberes, lecturas y actividades los fines de semana, de forma que no tengas que hacer horarios extremos.

Estudiar no es sinónimo de “empollar”, sino que implica lectura y organización de apuntes, aplicación de técnicas de estudio (realización de esquemas, mapas conceptuales…), realización de ejercicios, simulacros de examen… Por tanto, necesitaremos 2 o 3 horas diarias, casi todos los días de la semana (esto es orientativo, todos somos diferentes y necesitamos una dedicación diferente, tú decides el tiempo que necesitas).

Nuestra capacidad de atención y concentración no puede mantenerse durante períodos largos. Lo ideal es estudiar unos 45-50 minutos, y descansar 10-15. En ese tiempo de descanso, podemos hacer lo que nos apetezca (ver la tele, llamar a alguien, echar una partida…), pero recomendamos usar una parte al menos para el autocuidado (hidratarse, comer algo sano, hacer unos estiramientos…).

Ten cuidado con los “robatiempos”. A veces, aunque nos hayamos programado 3 horas de estudio y efectivamente las hayamos pasado en la habitación, hemos dedicado la mayoría a mirar el móvil, internet… Asegúrate de que ese tiempo está bien aprovechado, no te engañes a ti mismo. Sácate de encima aquellas cosas que te ocupen el pensamiento: si te apetece hablar con una amiga, quieres mirar unas entradas o necesitas comprar unos zapatos, hazlo lo antes posible y no sigas dándole vueltas.

Proponte tareas concretas y ordenadas por prioridad. En lugar de decir que vas a dedicar la tarde a “estudiar”, decide qué temas y qué asignaturas son más importantes o más urgentes, y dedícales el tiempo necesario hasta terminar lo que te has propuesto.

Cuidado con la autoexigencia, no te programes más de lo que puedas hacer, ajusta las programaciones si lo crees necesario, si no te encuentras bien no te fuerces… Con una buena planificación y organización, tienes tiempo de sobras para adaptarte a las dificultades que surjan.

Olvídate de las “empolladas” de última hora. Aprenderás mejor y memorizarás durante mucho más tiempo si estudias desde el principio del trimestre (y del curso, claro, aunque ya no podamos volver atrás en el tiempo). Además, los nervios y la presión son grandes saboteadores de la memoria.

Busca actividades que te gusten, que te relajen, que te ayuden a sacar el estrés… y dedícales tiempo especialmente el fin de semana, que hay horas para casi todo.

Felicítate cada día que hayas cumplido con los objetivos que te habías propuesto. Puede que consideres que no has hecho nada extraordinario, pero siempre tenemos la opción de no hacer nada, así que cualquier cosa que hacemos supone un esfuerzo y nos merecemos un reconocimiento, aunque sea propio. También puedes planificar pequeñas recompensas cada cierto tiempo, por ejemplo una actividad un poco especial al final de cada mes si has trabajado bien.

Si necesitas más ayuda, llámanos a los teléfonos 629 97 33 24 / 622 26 60 40 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos sobre los servicios y actividades relacionados con el ámbito escolar.

Distorsiones cognitivas: perfeccionismo

Imagen: theodysseyonline.com

Como explicamos en nuestra entrada sobre distorsiones cognitivas, en ocasiones nuestras experiencias o las influencias de nuestro entorno nos llevan a pensar de manera equivocada. Darnos cuenta de este error nos puede ayudar a pensar mejor, y de esta forma sentirnos mejor. Hoy nos ocuparemos de las exigencias y el perfeccionismo.

El perfeccionismo puede dividirse en dos vertientes: la que hacemos sobre nosotros mismos y la que hacemos a los demás, aunque nos centraremos en la autoexigencia. Muchas veces nos marcamos unas metas muy altas, independientemente de nuestras expectativas de autoeficacia. Al exigirnos un rendimiento superior a nuestras capacidades (sea porque no damos más de sí o porque en esos momentos no podemos llegar por alguna circunstancia), nos vamos a frustrar, puede que nos castiguemos con un diálogo interno demasiado duro, que nos sintamos culpables o poco valiosos… El resultado va a ser tener unas emociones negativas y una bajada de autoestima.

¿Cómo reconocemos que estamos siendo demasiado autoexigentes? Las frases suelen estar encabezadas por “tendría que”, “debería”, “es imperativo”, “es necesario”, “no puede ser que”… Cuando nos descubramos dirigiéndonos este tipo de mensajes, debemos pararnos a pensar mensajes alternativos, encabezados por “estaría bien”, “me gustaría”, “sería aconsejable”, “sería recomendable”… de forma que expresemos más una sugerencia o una intención que algo inamovible.

Si es algo que ya ha pasado podemos plantearnos el por qué, qué ha pasado que me ha impedido hacer lo que me había propuesto y me resultaba tan imprescindible. Si por la mañana me propuse hacer cinco tareas y sólo he cumplido dos, en lugar de machacarme por lo que no he conseguido, puedo pensar qué me ha surgido o por qué no fue realista plantearme esas cinco tareas para el día. Podemos priorizar las tareas más importantes y plantearnos otras sólo si nos da tiempo, agrupar tareas en función del lugar donde se deben realizar (si haciendo una tarea importante paso cerca del lugar de otra trivial), delegar… y sobre todo recordar que al día siguiente disponemos de otras 24 horas para hacer muchas más cosas.

Si eres demasiado exigente contigo mismo o con los demás, o tus pensamientos no te dejan disfrutar o conseguir tus proyectos, podemos ayudarte. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos.