¿Cómo actuar ante una súper-rabieta (y, mejor aún, evitarla)?

Imagen: Rafael Edwards, 2004

Para evitar las rabietas, es vital la anticipación. Nadie mejor que nosotros conoce a nuestros hijos, y podemos guiarles de forma que no lleguen a una situación que desemboque en desastre:

  • Como con todos los niños, es importante evitar que estén demasiado cansados, o que tengan hambre o sed.
  • También intentaremos evitar en la medida de lo posible todos los estímulos excesivos para su sensibilidad (sitios demasiado llenos y/o con mucho ruido ambiental, cortaremos las etiquetas de la ropa, son mejores los tejidos de algodón y que no le aprieten en exceso…).
  • Es importante prepararles para los cambios, avisándoles con antelación (empezar unos cinco minutos antes de que vayamos a hacer otra cosa, sea quitar los dibujos, mandarles a darse un baño, poner la mesa o dormir…) y manteniendo rutinas regulares, de forma que el niño sepa qué va a pasar a continuación. También hay que evitar las preguntas abiertas (“¿Qué quieres merendar?”) y sólo dar opciones si estamos seguros de que todas son posibles.
  • Enseñarles a respirar hondo cuando estén tranquilos, que cojan mucho aire y que lo suelten como si soplaran las velas de su pastel de cumpleaños (“y tienes que soplar mucho rato porque ya eres muy mayor y te pondremos muchas velas”), para que conozcan la técnica y puedan aplicarla en los momentos difíciles.
  • Inventar alguna historia para explicarles cómo controlarse (que hay un policía en la frente que le dice al resto del cerebro lo que tiene que hacer, que cojan los pensamientos malos y los tiren…), de forma que podamos usarla cuando veamos que empiezan a perder el control.
  • También pedirles que nos expliquen cómo se sienten cuando se ponen así, si lo notan en la barriga, en el pecho, en la cabeza… Explicarles que no tienen que asustarse, que confíen en nosotros, que les ayudaremos, que eso que les pasa aprenderán a controlarlo y ya no les pasará…

Una vez ha empezado la rabieta, es muy importante no reñirles ni castigarles porque lo pasan tremendamente mal. Los padres de estos niños saben que ignorarles tampoco funciona, porque la rabieta puede durar horas aunque nos hayamos marchado de su lado, y hay niños que después de una de estas rabietas llegan incluso a enfermarse (tienen fiebre, faringitis…). Podemos probar lo siguiente:

  • Es posible que no quieran ni contacto físico, así que les diremos que sólo queremos acompañarles y sentarnos a su lado. Nos podemos acercar poco a poco cuando les veamos más receptivos, avisándoles de que vamos a hacerlo, y acariciar la espalda, apartar el pelo de la cara…
  • Les hablaremos claramente y con instrucciones cortas para que nos entiendan (“respira”, “coge aire”, “tranquilo”…). Recordarles cómo les hemos enseñado a respirar, y respirar con ellos marcándoles el ritmo.
  • Decirles que si lloran no les entendemos, que no les podemos ayudar si no nos dicen qué quieren, que nos expliquen qué problema tienen, que se intenten calmar para que nos puedan contar qué ha pasado…  Recordarles lo que hablamos de cómo se encuentran (si lo notan en la barriga o donde sea) y cómo controlarlo (“acuérdate del policía, que le diga a tu cerebro “stop”…).
  • Felicitarles si bajan aunque sea mínimamente la intensidad (“muy bien, así se hace, lo estás consiguiendo, sigue respirando, coge aire y sopla despacio”…). , y seguirles felicitando a medida que lo vayan controlando.

Es un proceso largo, porque no se resuelve después de dos o tres rabietas. Además, es un proceso de prueba y error, hay cosas que funcionan mejor con unos niños y otras funcionan mejor con otros. Y por supuesto aquí entra nuestra creatividad y nuestro conocimiento del niño, de saber qué suele disparar las rabietas, qué les ayuda más… Por eso es tan importante hablar con ellos cuando estén calmados, porque la rabieta igual empezó por algo que ya ni recuerdan pero siguen llorando porque quieren un pañuelo para limpiarse, y esos son los detalles que debemos conocer y tener muy presentes para actuar la próxima vez.

Poco a poco podemos ir notando si las rabietas se van espaciando más y si se reduce el tiempo que duran. Es importante resaltarles a ellos estos mismos avances, decirles que ya lo controlan mucho antes, que son unos campeones, que estamos muy contentos con ellos…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s