Archivo mensual: diciembre 2012

¡Feliz Año Nuevo!

Imagen: Commentsyard.com

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En RB Psicòlegs iniciamos nuestra andadura en septiembre de 2012. En estos 4 meses, hemos publicado 37 artículos, hemos recibido casi 2000 visitas desde 32 países, y tenemos casi 80 seguidores.

Por todo ello, ¡muchas gracias! Vuestra presencia nos anima a ampliar y mejorar nuestros contenidos. Esperamos seguir contando con vuestro apoyo y compañía este año que estamos a punto de estrenar, ¡feliz 2013!

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Horóscopo para 2013

Imagen: Wikimedia Commons

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Aquí tienes tu predicción para 2013:

Este nuevo año se presenta con algunos altibajos. Tienes la necesidad de que otras personas te aprecien y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo, así que a veces te sentirás un poco bajo, pero no durará mucho ya que, aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado, inténtalo. Disciplinado y controlado hacia el exterior, tiendes a estar preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas, procura reafirmarte. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad, y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones, así que no te limites a ti mismo. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado, así que las relaciones sociales pueden presentar algunas complicaciones. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser algo irreales, procura tener los pies en la tierra.

sincero: si tuvieras que poner una puntuación a lo identificado/a que te has sentido leyendo el texto, ¿cuál sería? De 0 a 5, ¿estaríamos hablando de un 3 o un 4, quizá? Pero claro, el texto es el mismo para todo el mundo, seas Tauro, Libra o Sagitario, ¿cómo puede ser un horóscopo para 2013? ¿Dónde está el truco?

Este texto es una adaptación del que entregó el psicólogo Bertram R. Forer en 1948 a sus estudiantes, como resultado a un test de personalidad que habían pasado anteriormente. Les pidió que puntuaran de 0 a 5 la precisión del resultado, según se sintieran nada o muy identificados, sin explicarles que todos habían recibido exactamente el mismo texto. Lo curioso es que la puntuación media fue 4’26, ¿tanto se parecían entre ellos?

Evidentemente no, y el experimento muestra lo que posteriormente se ha conocido como efecto Forer, efecto Barnum o falacia de validación personal, y que consiste en aceptar como válida una descripción vaga e imprecisa de su personalidad, creyendo que se hace de forma específica para ellos. Estudios posteriores han demostrado que la aceptación es mayor si el individuo cree que el análisis es personalizado (no por su signo zodiacal, por ejemplo, sino para él específicamente), si quien le ha evaluado es una persona con autoridad en el tema, y si las características que describe son mayoritariamente positivas.

Si os fijáis, el texto está plagado de “a veces”, “algunas”, antónimos (controlado/preocupado, extrovertido/introvertido)… haciéndolo aplicable casi a cualquiera, ya que contiene características, dudas y esperanzas universales, matizadas con suficiente imprecisión como para que todos nos podamos sentir identificados. Así, astrólogos, tarotistas y futurólogos varios elaboran perfiles y predicciones “infalibles” con características similares a las del texto de Forer. Y añadiendo otras técnicas como la “lectura en frío (interpretación del lenguaje corporal, principalmente, para obtener información del interlocutor)” o el truco del arcoiris (eventos que han sucedido casi con total certeza a todos en alguna ocasión, como un desengaño amoroso, una discusión con un amigo o la pérdida de un ser querido, “eres buena persona, pero cuando te traicionan te sientes muy dolido y hasta sientes mucha rabia”), personas con pocos escrúpulos pueden sacar provecho de quienes atraviesan por un mal momento.

¿Feliz Navidad?

Imagen: elcomercio.com

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Las fiestas navideñas son unas fechas en las que parece que debemos ser felices por obra y gracia de la televisión y los centros comerciales. Para muchas personas que atraviesan un mal momento o con recuerdos no muy felices, son días especialmente tristes, y aumentan los casos de estrés y depresión. Para ayudar a sobrellevar estas fechas lo mejor posible, ahí van algunos consejos:

  • No hagas más de lo que puedas (o te apetezca) hacer-  Planifica, delega y deja tiempo también para descansar. Es muy bonito tener la casa decorada, un menú magnífico, regalos ideales y envueltos de maravilla, enviar postales hechas a mano… en las películas. Sé realista y cumple con lo que puedas. Empieza a preparar las cosas con tiempo. Aprende a decir no. Si alguien se queja, a la próxima que arrime el hombro. Todos lo pasaréis mejor si tú estás contento/a.
  • Mantén hábitos saludables (dentro de lo posible)- Escoge opciones ligeras en los restaurantes o a la hora de repetir, no te olvides de que hay una comilona tras otra (así que tienes muchas ocasiones de beber y comer turrones), aprovecha el tiempo libre para salir a caminar, hidrátate bien, limita el tabaco (sobretodo si eres fumador social), si hace sol aprovecha para hacer alguna actividad al aire libre (aunque sea leer el periódico en el balcón), duerme lo suficiente…
  • Vigila el presupuesto- No gastes más de lo que puedas permitirte, y recuerda que no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita. Hay muchas actividades con un coste bajo que pueden resultar satisfactorias, sin necesidad de ir a esquiar a los Alpes o de pasar la Navidad en Eurodisney. Y a veces los mejores regalos cuestan nada o muy poco (nuestro tiempo, regalos hechos por nosotros mismos, detalles útiles que demuestren que conocemos a esa persona y nos preocupamos por ayudarla…).
  • Perdona y acepta a los demás, y controla las expectativas- Si todos los años tu tía se las ingenia para llamarte “gordo/a” (aunque hayas bajado 10 kilos respecto al año pasado y/o ella pese mucho más que tú), tu suegro se queja de que tus hijos están asalvajados o tu cuñado te restriega las maravillosas vacaciones que ha pasado en la República Dominicana… lo más probable es que este año pase lo mismo. Intenta recordar que es un día al año, que a lo mejor no se dan cuenta de que te fastidia o que no tienen otra cosa mejor que contar, e intenta que te afecte lo mínimo posible. Habrá cosas que salgan mal, un plato que no esté bueno, alguien que llegue tardísimo, otro que beba más de la cuenta… Si estás preparado para aceptar que el mundo no es perfecto disfrutarás más de todo lo que sale bien.
  • Acepta tus sentimientos, pero no te aisles- No estás obligado a sentirte alegre si tus circunstancias no te acompañan. Si has perdido a un ser querido, si tu relación de pareja se ha roto… date tiempo para recuperarte. No tienes que ser el alma de la fiesta ni montar un gran jolgorio, pero será agradable estar con gente que te quiere. Y si te sientes solo, busca actividades que te ayuden a sentirte parte de la celebración directa o indirectamente (teatro o conciertos navideños, voluntariado en hospitales, residencias o comedores sociales…).
  • Evita el síndrome postvacacional- Si tus días libres te lo permiten, deja algún día para descansar, regular horarios de sueño, comer ligero y preparar lo que necesites para empezar de nuevo con la rutina. Agradecerás una adaptación progresiva de las vacaciones al horario habitual.

Esperamos que estos consejos os ayuden a tener unas buenas fiestas, ¡que disfrutéis!

Escoge tus batallas

Imagen: etsy.com

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Y otro artículo muy apropiado para hoy, ya que han comenzado las vacaciones de Navidad y los padres podemos disfrutar de dos semanas y media de tiempo ininterrumpido con nuestros hijos. Seguro que más de uno ha pensado que la palabra disfrutar tendríamos que haberla entrecomillado, ¿verdad?

Es normal que al pasar mucho tiempo en casa, sin un horario marcado como tienen en el colegio, sin actividades concretas… los niños se aburran, enreden o aumenten las peleas entre hermanos. Si a esto le añades cierto caos al tener que preparar muchas cosas para comidas y/o cenas especiales, estrés, ir de arriba a abajo por casas de familiares y amigos, horarios raros, multitud de regalos… pues hay que añadir cansancio, sobreexcitación y nervios. Tenemos la receta perfecta para que los niños no se comporten de forma modélica, especialmente cuando más queremos que se porten bien porque necesitamos tiempo para preparar las cosas y porque no queremos que nuestros familiares y amigos crean que nuestros retoños son unos salvajes.

Esto nos puede llevar a pasar buena parte de las fiestas gritando, castigándoles y teniendo que restringirles el uso de la consola que Papá Noel les ha traído por portarse tan bien el resto del año. Para evitar esta situación, disfrutar de las fiestas, y que la educación de nuestros hijos sea menos estresante el resto del año también, tenemos que intentar aplicarnos la frase que encabeza este artículo como si fuera un mantra.

Pero ¿qué quiere decir “escoge tus batallas”? Pues consiste en no pelear por todo a la vez, tener cierta estrategia y centrar nuestras fuerzas en conquistar terreno poco a poco, para ganar la “guerra”. Si reñimos o castigamos al niño por todo, nos agotamos, él ya no sabe ni cómo actuar porque parece que todo lo hace mal, no recibe nada de refuerzo positivo, pierde todos los privilegios y ya da igual como se porte porque no tiene nada que perder.

En cambio, si nos centramos en un par de cosas que nos parezcan importantes y las demás las dejamos para más adelante, podremos ser capaces de ver mejor el progreso, de sentirnos menos frustrados, de ver a nuestro hijo esforzándose… Aunque haya más cosas que haga mal, las ignoraremos porque nuestra lucha tiene que centrarse sólo en lo que hemos escogido.

¿Cómo elegimos qué batallas luchar? Esto sí es absolutamente subjetivo, cada uno tiene su propia visión y cada niño es diferente, así que debemos centrarnos en lo que a nuestro juicio es lo más importante, sea porque es lo que nos pone más nerviosos o porque evite que el niño se haga daño o porque pensemos que va a ser más fácil solucionar y nos dará moral… Así que si nos hemos marcado que queremos que los niños no se peguen, nos centraremos en eso e ignoraremos si se gritan o se chinchan o si corren.

Una vez el niño ha interiorizado el comportamiento que esperamos de él en un campo concreto y no lo repite, pasaremos al siguiente aplicando la misma estrategia. Debemos intentar recordar que tenemos niños, no muñecos ni robots, así que es de esperar cierto nivel de ruido, de desorden y de peleas. Lo importante es que no se hagan daño, que vayan ganando autonomía y que se vayan comportando correctamente no por miedo al castigo sino porque lo interioricen y se sientan bien portándose bien. Como siempre, las claves son la constancia y la paciencia.

¿Cuáles son vuestras batallas particulares?

El Gordo de Navidad y la correlación ilusoria

Imagen: elmundo.es

Imagen: elmundo.es

Ya que estamos en “El Día de la Salud”, es el momento idóneo para introducir el concepto de correlación ilusoria, que explicaría ciertas actitudes de las personas a la hora de participar en juegos de azar.

La correlación ilusoria consiste en creer que existe una relación entre dos fenómenos que en realidad no están relacionados, o bien que una relación débil es mucho más fuerte de lo que en verdad es. En las notícias dedicadas a la lotería de Navidad podemos ver multitud de ejemplos: el que compra el número que se corresponde con el día del nacimiento de su hija, los que compran décimos de un pueblo donde ha habido un desastre natural, los que van a una administración que ya repartió un premio el año anterior, los que cada año juegan el mismo número pensando que cada vez están más cerca… Matemáticamente, todos los números tienen la misma (pequeñísima) probabilidad de ser agraciados con “el Gordo”, ya que cada año están todos en el bombo, pero muchas personas piensan que una combinación en particular o cualquier otra variable les da ventaja sobre el resto de compradores.

Estas falsas creencias no suponen ningún problema cuando somos conscientes de ello y simplemente nos predisponen a escoger décimos acabados en 8 o a comprar la lotería en una ciudad vecina. Pero a veces se corre el peligro de perder el control, empezar a gastar demasiado y acercarnos progresivamente a la ludopatía (donde la ilusión de poder manipular el azar a nuestro antojo es muy manifiesta).

De todas formas, lo que es indudable es que si no juegas la probabilidad de que te toque es cero, así que ¡buena suerte!