La técnica del ensayo

Ensayo de la escena, de Edgar Degas

Ensayo de la escena, de Edgar Degas

Hay circunstancias especiales que nos hacen difícil disciplinar a los niños. Especialmente cuando estamos fuera de casa, sea ir al supermercado, al restaurante o al médico, es muy complicado que se porten bien, al ser un entorno nuevo, una actividad aburrida… Si les decimos “pórtate bien o nos vamos para casa”, en primer lugar estamos siendo poco precisos (¿qué implica portarse bien?) y en segundo, ¿realmente vamos a cumplirlo?

En estos casos resulta muy útil la técnica del ensayo. Es una técnica fácil de aplicar, y que como su propio nombre indica consiste en ensayar la actividad que nos da problemas antes de que tengamos que hacerla de verdad, para tener más margen de maniobra y que podamos estar relajados.

Cojamos el ejemplo de ir a comprar al supermercado. Para empezar, debemos empatizar con el niño y ser conscientes de que para él es una actividad aburrida de hacer como la hacemos los mayores (caminar despacio pasillo tras pasillo, esperar en la cola de la charcutería y la pescadería…), y que presenta muchas tentaciones (pasillos larguísimos por los que correr, cantidad de productos apetecibles, juguetes…). Es terreno abonado para al niño le resulte difícil comportarse como esperamos, así que lo primero que haremos será aprovechar las ventajas para presentar la actividad de forma positiva e interesante, y que el niño pueda entretenerse todo lo posible (“David, ¿qué tal si me ayudas a buscar las cosas que vamos a comprar?”). También podemos establecer una recompensa por portarse bien (sea coger sus galletas favoritas o pasar por el quiosco a coger unos cromos), o comunicar las consecuencias de no portarse bien (“si sigues corriendo por los pasillos devuelvo la compra y nos vamos para casa”).

Como se trata de un ensayo, no tenemos necesidad real de llevarnos productos del supermercado, podemos hacer una lista de la compra más corta de lo habitual, un día que no tengamos ningún compromiso después, a una hora que el niño no esté cansado… Se trata de no estresarse, para poder mantener la calma, no reaccionar de forma exagerada al comportamiento del niño, no amenazar con castigos que no podamos cumplir, y aplicar las consecuencias que sea sin que nos afecte a las tareas que obligatoriamente debemos desempeñar.

Hemos puesto como ejemplo el supermercado, pero como hay muchas situaciones diferentes tenemos que utilizar la creatividad: en vez de pedir colaboración podemos llevar algún juguete para que se entretengan o agua y algo de comer, en vez de decir que nos iremos a casa podemos ir al coche un rato o salir al pasillo (habiéndoles advertido previamente que iríamos al coche o al pasillo, no a casa)… En todo caso, aunque no sea la misma situación, sí que les enseñamos lo que esperamos de ellos y que si esto no es así habrá unas consecuencias, y es la idea que queremos que les quede clara a nuestros hijos, sin tener que pasar nosotros por el mal trago de renunciar a la actividad o los nervios de no poder realizar las tareas.

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Una respuesta a “La técnica del ensayo

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