Escoge tus batallas

Imagen: etsy.com

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Y otro artículo muy apropiado para hoy, ya que han comenzado las vacaciones de Navidad y los padres podemos disfrutar de dos semanas y media de tiempo ininterrumpido con nuestros hijos. Seguro que más de uno ha pensado que la palabra disfrutar tendríamos que haberla entrecomillado, ¿verdad?

Es normal que al pasar mucho tiempo en casa, sin un horario marcado como tienen en el colegio, sin actividades concretas… los niños se aburran, enreden o aumenten las peleas entre hermanos. Si a esto le añades cierto caos al tener que preparar muchas cosas para comidas y/o cenas especiales, estrés, ir de arriba a abajo por casas de familiares y amigos, horarios raros, multitud de regalos… pues hay que añadir cansancio, sobreexcitación y nervios. Tenemos la receta perfecta para que los niños no se comporten de forma modélica, especialmente cuando más queremos que se porten bien porque necesitamos tiempo para preparar las cosas y porque no queremos que nuestros familiares y amigos crean que nuestros retoños son unos salvajes.

Esto nos puede llevar a pasar buena parte de las fiestas gritando, castigándoles y teniendo que restringirles el uso de la consola que Papá Noel les ha traído por portarse tan bien el resto del año. Para evitar esta situación, disfrutar de las fiestas, y que la educación de nuestros hijos sea menos estresante el resto del año también, tenemos que intentar aplicarnos la frase que encabeza este artículo como si fuera un mantra.

Pero ¿qué quiere decir “escoge tus batallas”? Pues consiste en no pelear por todo a la vez, tener cierta estrategia y centrar nuestras fuerzas en conquistar terreno poco a poco, para ganar la “guerra”. Si reñimos o castigamos al niño por todo, nos agotamos, él ya no sabe ni cómo actuar porque parece que todo lo hace mal, no recibe nada de refuerzo positivo, pierde todos los privilegios y ya da igual como se porte porque no tiene nada que perder.

En cambio, si nos centramos en un par de cosas que nos parezcan importantes y las demás las dejamos para más adelante, podremos ser capaces de ver mejor el progreso, de sentirnos menos frustrados, de ver a nuestro hijo esforzándose… Aunque haya más cosas que haga mal, las ignoraremos porque nuestra lucha tiene que centrarse sólo en lo que hemos escogido.

¿Cómo elegimos qué batallas luchar? Esto sí es absolutamente subjetivo, cada uno tiene su propia visión y cada niño es diferente, así que debemos centrarnos en lo que a nuestro juicio es lo más importante, sea porque es lo que nos pone más nerviosos o porque evite que el niño se haga daño o porque pensemos que va a ser más fácil solucionar y nos dará moral… Así que si nos hemos marcado que queremos que los niños no se peguen, nos centraremos en eso e ignoraremos si se gritan o se chinchan o si corren.

Una vez el niño ha interiorizado el comportamiento que esperamos de él en un campo concreto y no lo repite, pasaremos al siguiente aplicando la misma estrategia. Debemos intentar recordar que tenemos niños, no muñecos ni robots, así que es de esperar cierto nivel de ruido, de desorden y de peleas. Lo importante es que no se hagan daño, que vayan ganando autonomía y que se vayan comportando correctamente no por miedo al castigo sino porque lo interioricen y se sientan bien portándose bien. Como siempre, las claves son la constancia y la paciencia.

¿Cuáles son vuestras batallas particulares?

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Una respuesta a “Escoge tus batallas

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