Estudiar en verano

Imagen: 8tracks.com

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Tener que estudiar en verano suele ser la pesadilla de los estudiantes. Todos necesitamos y merecemos unas vacaciones, pero cuando han quedado varias asignaturas que se han de recuperar en septiembre o el siguiente curso, o simplemente existe la necesidad de repasar para mantener el ritmo o el hábito de estudio, puede ser una lucha tanto para los alumnos como para los padres.

La planificación es importantísima. Debemos decidir qué, cuándo, cuánto, cómo y dónde. En función del objetivo que tengamos, haremos lo siguiente:

  • Dividiremos el trabajo en secciones y nos marcaremos un tiempo para cubrir cada sección. Cada día repasaremos lo estudiado el día anterior, y también debemos prever jornadas sólo de repaso. Por ejemplo, podemos estudiar un par de temas de lunes a jueves, y repasar los viernes. También programaremos jornadas extra para repasos más globales (un sábado de cada dos podría ser una posibilidad), así como unos días finales también para revisar aquello que aún nos cueste recordar.
  • Decidiremos la hora que nos resulte más fácil de compaginar con nuestro horario en verano. Recomendamos que sea por la mañana, ya que es el momento del día en que solemos estar más descansados, y además si comenzamos temprano podemos disfrutar de tiempo para ocio y descanso el resto del día.
  • Los descansos son imprescindibles, aunque intentaremos limitarlos a un máximo de 10 o 15 minutos por cada hora que dediquemos a estudiar. Evidentemente, no es lo mismo un niño de 9 años que un adolescente o un universitario, pero el rendimiento de todos ellos mejorará si se descansa cada 45 minutos aproximadamente. Es más productivo ser constantes que hacer grandes maratones de estudio de tanto en tanto.
  • Es importante utilizar técnicas de estudio (lectura rápida, lectura lenta, subrayado, resumen, esquemas, mapas conceptuales, fichas…). Nos ayudan a estructurar la información, a retener los datos, y nos facilitan el repaso posterior.
  • Debemos elegir un lugar tranquilo y sin distracciones. Si tenemos la casa muy llena, tendencia a la procrastinación o nos falta fuerza de voluntad para evitar mirar la tele o conectarnos a internet, podemos plantearnos estudiar fuera de casa, sea en la terraza, la biblioteca o buscar un compañero de estudio (aunque no estudie lo mismo que nosotros, pero nos animará estar acompañados y nos podemos ayudar mutuamente a repasar).
  • Podemos planificar también algunas recompensas si cumplimos nuestra programación, como ir a la piscina o la playa por la tarde, al cine el fin de semana, o darnos unos días de vacaciones al final del mes.
  • Si un día estamos cansados o nos sale un plan o simplemente no nos apetece, no pasa nada. No debemos sentirnos culpables ni pensar que somos irresponsables ni nada semejante. El verano es muy largo, y si hemos hecho una buena planificación, seguro que nos queda tiempo más que suficiente donde reubicar esas pocas horas.

Estamos seguros de que siguiendo estas pautas los resultados serán muy positivos. ¡Mucho ánimo, y a disfrutar del verano!

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