Archivo mensual: septiembre 2013

La vuelta al cole

Imagen: gnrhealth.com

Imagen: gnrhealth.com

La ropa, los libros, la mochila, el material… Gastos y más gastos y un montón de trabajo para buscar, preparar, marcar y forrar hacen del mes de septiembre un mes temido por los padres, que nos reímos de la cuesta de enero a carcajadas si la comparamos con la de ahora.

Pero a veces, podemos obviar que los niños también pueden sufrir su propio síndrome postvacacional. Los síntomas son similares a los que experimentan los adultos (insomnio, apatía, irritabilidad…), y de igual manera la prevención es la mejor estrategia para combatirlo. Os damos algunos consejos, adaptados a las características de los pequeños de la casa:

  1. Volver unos días antes– Los niños también necesitan tiempo para adaptarse a los cambios, especialmente después de casi 3 meses con una rutina muy diferente a la escolar.
  2. Recuperar los horarios de forma progresiva– Incluso los últimos días en el lugar de veraneo, se puede ir enviándoles antes a la cama y levantándoles más temprano.
  3. Repasar– Recuperar los libros del año anterior u hojear los nuevos pueden darnos la oportunidad de revisar algunos conocimientos básicos para el nuevo curso. Sin agobios y con actitud positiva.
  4. Preparar el material escolar– Probarse los uniformes o el chándal, ayudar a forrar los libros, acompañarnos a comprar la mochila o el estuche… les ayudará a hacerse a la idea de que las vacaciones terminan y el inicio del curso está a la vuelta de la esquina.
  5. Ver a los amigos– Si han pasado el verano en otra localidad, es positivo que vuelvan a encontrarse y se expliquen todas sus aventuras.
  6. Seguir disfrutando del verano– Aunque ya no se esté en la playa o en el camping, las temperaturas son agradables y las tardes largas: helados, parque, paseos, excursiones de fin de semana… son actividades que seguramente se podrán seguir realizando durante varias semanas.
  7. Dar ejemplo– Como siempre, somos el espejo en el que nuestros hijos suelen reflejarse. Si estamos agobiados o de mal humor, si nos lamentamos amargamente de tener que volver al trabajo… ellos asociarán estos sentimientos a la vuelta al cole y a la rutina. Intentemos mantenernos positivos y animados, y compartamos todo el tiempo posible con ellos.

¡A disfrutar del día a día!

Anuncios

El síndrome postvacacional

Imagen: blog.intercall.com

Imagen: blog.intercall.com

Aunque no figure como trastorno ni en el DSM ni en la CIE (las dos clasificaciones internacionales de enfermedades, la primera de la Asociación Americana de Psiquiatría y limitada a los trastornos mentales, y la segunda de la OMS), cada vez oímos hablar más de este síndrome.

El síndrome postvacacional hace referencia a una serie de síntomas experimentados por las personas a la vuelta de un período de vacaciones. A nivel físico se puede experimentar cansancio, insomnio y/o somnolencia y falta de apetito, pero la mayoría de síntomas son de tipo psicológico: dificultades de concentración y de toma de decisiones, apatía, procrastinación, irritabilidad, angustia… Estos síntomas suelen hacerse más manifiestos en el entorno laboral, especialmente cuando nuestro trabajo ya nos resultaba poco satisfactorio o estresante antes de las vacaciones, pero pueden acabar afectando al área familiar y social. También unas vacaciones muy largas y/o agotadoras, y el jetlag incrementan las posibilidades de aparición del síndrome, así como la intensidad y la duración del mismo.

La mejor manera de evitar el síndrome postvacacional es la prevención: volver del lugar de veraneo al menos un par de días antes de la reincorporación al puesto de trabajo, reinstaurar progresivamente los horarios y rutinas hacia el final de nuestras vacaciones, dedicar más tiempo a nuestras aficiones en esos primeros días de reincorporación para no hacer un cambio tan brusco entre vacaciones y rutina, dedicar un tiempo a planificar y ordenar nuestra lista de tareas pendientes… Si tenemos la posibilidad, también puede ser bueno no gastar todos nuestros días libres seguidos, sino reservar algunos para repartirlos a lo largo del año, de forma que mantengamos la ilusión por algunos días más de descanso en cualquier estación del año, no sólo en verano.

Generalmente, el síndrome postvacacional remite con el tiempo, y en unas pocas semanas volveremos a estar a pleno rendimiento. Si notamos mucha afectación y que la mejoría no llega, recomendamos consultar con un profesional.