Las disfunciones sexuales

Lo primero que hay que aclarar es que las disfunciones sexuales no son enfermedades. Pueden tener un origen psicológico o fisiológico, y pueden ser consecuencia de enfermedades, medicación u otros trastornos, pero en si mismas son trastornos que, en la mayoría de casos, tienen una solución. Con esto, no le estamos restando importancia al problema, ya que una disfunción sexual puede afectar gravemente nuestra vida, generándonos frustración, ansiedad, vergüenza, culpa, problemas de pareja… Pero precisamente algunos de estos sentimientos, como la vergüenza o la culpa, nos bloquean a la hora de buscar ayuda para un problema que muchas veces se resolvería sin complicaciones.

Una disfunción sexual es una dificultad que nos impide alcanzar alguna de las fases del ciclo sexual, o incluso el inicio de dicho ciclo (falta de deseo sexual). Las fases del ciclo de respuesta sexual son:

  • La excitación– En esta fase se produce la erección del pene, y se hinchan el clítoris, los labios menores y la vagina.
  • La lubricación– En el hombre mediante el líquido preseminal, y en la mujer mediante unas glándulas presentes en la uretra y en la entrada de la vagina.
  • El orgasmo– En el hombre se produce la eyaculación por las contracciones de próstata, glándulas seminales y conductos deferentes. En la mujer, se contrae la musculatura vaginal y anal.
  • La resolución– Esta fase es muy evidente en el hombre, al bajar la erección, pero en la mujer no se producen evidencias físicas, y puede continuar manteniendo el acto sexual si así lo desea.

Las fases en las que se dan las disfunciones sexuales son la de excitación (disfunción eréctil) y la de orgasmo (eyaculación precoz, anorgasmia). Es común una falta de lubricación en las mujeres, especialmente tras la menopausia, que puede hacer dolorosa la penetración, pero esto puede solucionarse fácilmente con el uso de un lubricante (y con una mayor dedicación a los preliminares).

Una buena comunicación entre los dos miembros de la pareja (expresar lo que nos gusta y cómo nos gusta, nuestras dudas y nuestros miedos para que puedan ser disipados por el otro, exponer nuestras fantasías con naturalidad y confianza…) es básica para tener unas relaciones sexuales satisfactorias. Estar bien informados va a permitirnos librarnos de muchos falsos mitos que pueden exacerbar nuestros sentimientos de culpa o vergüenza. Y finalmente consultar con un profesional que nos ayude bien si se trata de un problema fisiológico o psicológico, nos permitirá recuperar el disfrute de un aspecto de nuestra vida que es importantísimo para nuestro bienestar, pero que suele descuidarse o relegarse completamente.

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Una respuesta a “Las disfunciones sexuales

  1. Totalmente de acuerdo, muchos problemas sexuales se resolverían con una comunicación más abierta con la pareja. Pero los prejuicios y la educación recibida muchas veces actúan como freno en estas situaciones poniendo de manifiesto trastornos que tal vez se podrían haber evitado.
    En cualquier caso, como bien indicas son trastornos en su mayoría solucionables, y en muchísimas ocasiones, solo con la ayuda de un terapeuta.

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