Archivo mensual: marzo 2014

El sentimiento de culpa en las madres

Imagen: xpoppymay.deviantart.com

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“Si lo coges en brazos se malacostumbra”, “Déjale llorar”, “Si lo metes en la cama luego no le podrás sacar”… Éstas y otras muchas frases son las que tienen que oír las madres, especialmente las primerizas, de boca de familiares, amigas y vecinas (suelen ser otras madres, aunque también hay hombres que lo hacen) durante los primeros meses, e incluso años, de la vida de sus hijos.

Si ya es difícil criar un hijo, por aquello de que vienen sin manual de instrucciones, el escuchar este tipo de afirmaciones crea aún más inseguridad en la madre. Recibe críticas por seguir sus instintos, oculta lo que hace por miedo al qué dirán, no tiene con quién compartir las dudas, si busca información por internet parece que elija la que elija le va a crear un trauma a su hijo… Al final, lo que termina ocurriendo es que acaba sintiéndose culpable por todo, por su salud, por su educación, por su rendimiento en el colegio, por sus relaciones sociales…

Un hijo implica muchas responsabilidades. Como padres, debemos asegurarnos de cubrir sus necesidades básicas (alimentación saludable, descanso suficiente, atención médica e integridad física y psicológica, asistencia regular al colegio mientras dura la educación obligatoria, cariño y respeto), ponerles normas y límites (para que se hagan personas educadas, autónomas y responsables) y facilitarles en la medida de lo posible tener experiencias variadas en lo personal y en lo educativo (ampliar sus horizontes). Todo esto es el “qué”, que sí que vale para todos.

En cuanto al “cómo”, cada uno debe encontrar lo que funciona bien para el niño y para la familia. Cada niño y cada familia son diferentes. Lo que funciona bien para unos no tiene por qué resultar para otros. Da lo mismo si el tema es la lactancia, la introducción de la alimentación, si se hace o no colecho, la retirada del pañal… Si algo os funciona y estáis todos contentos, seguid con ello. Si algo no funciona, cambiadlo hasta dar con algo que sí funcione y que os haga sentir que hacéis lo correcto, sin importar los comentarios o las críticas. Sois vosotros los que pasáis las 24h (o las que sean) con ese bebé o ese niño, así que lo que hagáis os tiene que convencer a vosotros y a nadie más.

Desgraciadamente, es muy difícil evitar que la gente que os rodea dé su opinión. Si creéis que merece la pena, explicad lo que hacéis y lo bien que os funciona, o vuestros problemas y que necesitáis ideas. Si es alguien que ni os va ni os viene, siempre tenéis la opción de decir que os va todo genial, que os ha tocado la lotería con el bebé y que come, duerme y hace sus necesidades (con perdón, pero son los temas estrella con los niños) perfectísimamente bien.

Y si ya has pasado por esa etapa, aplícate el cuento. Los padres más experimentados podemos explicar lo que nos funcionó con nuestros hijos, pero no asumir que es la única manera correcta de criar. Si a otra familia les va bien de otra forma, y son felices, ésa es la manera correcta para ellos. Les hacemos un flaco favor criticando su manera de hacer las cosas. Una cosa es ofrecer ayuda y otra muy diferente querer imponer nuestras ideas. Si de verdad quieres ayudar a unos nuevos padres, llévales algo de comida, friégales los platos, vigílales al bebé mientras salen a dar un paseo o llévate al hermanito mayor para que tengan un rato de tranquilidad. Ésa es la ayuda que será bienvenida de verdad.

Si tienes dudas sobre la crianza de tus hijos, o te resulta difícil adaptarte a tu nuevo rol, podemos ayudarte. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24, o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com, y te informaremos.

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Estrategias para afrontar el desempleo

Como dijimos en nuestro artículo sobre cómo nos afecta estar desempleados, os presentamos algunas estrategias que os pueden ayudar en esa situación para que la transición nos perjudique lo menos posible y nos permita mantenernos positivos:

  1. No te culpes: Echarnos la culpa de algo no es constructivo, sólo sirve para hundirnos más. Si cometimos errores, si nos faltaba formación… debemos aprender de la experiencia, y ver qué cambiar para que no nos pase la próxima vez.
  2. Mantén las rutinas: Si carecemos de una actividad principal, resulta difícil estructurar nuestro tiempo y aprovecharlo bien. Mantener los horarios de ir a dormir y de levantarnos, de las comidas, buscar algunas actividades (cursos, aficiones, tareas pendientes)… nos ayudará a llenar nuestros días de forma productiva y no tener la sensación de que no hacemos nada. Además, tener una vida personal más plena nos ayuda a no estar tan definidos por nuestra faceta profesional, de forma que al atravesar períodos de desempleo la transición no es tan dura.
  3. Haz ejercicio: Además de ayudarnos a mantener la forma física, el ejercicio nos llena de energía, reduce la ansiedad y el estrés…
  4. Relájate y cuida tu mente: En esta situación, es probable que nos angustiemos, que nos entre ansiedad por obtener resultados inmediatos, que nos preocupe el futuro, que nos obsesionemos un poquito por mantener la casa perfecta… Es bueno dedicar unos minutos al día a una actividad relajante, como el yoga, la meditación, escuchar música o darnos un paseo, tener un tiempo para nosotros en que podamos desconectar del día a día y restaurar nuestro equilibrio interior.
  5. Analiza y planifica tu situación económica: Es posible que te lleve un tiempo encontrar un nuevo empleo o que hayas decidido formarte, pero el subsidio por desempleo se va reduciendo progresivamente. En estas circunstancias, es muy útil que veas qué gastos fijos tienes cada mes (hipoteca o alquiler, agua, luz, teléfono…), qué pagos se te avecinan (seguro del coche, del hogar, el IBI…), de qué ahorros dispones, si hay alguna ayuda o descuento que te corresponda en la nueva situación (transporte, becas de estudios…), de qué puedes prescindir…
  6. Lleva un registro del proceso de búsqueda: Una buena parte del tiempo debería ir encaminada a la búsqueda de un nuevo trabajo, directa o indirectamente (formación, elaboración de un buen currículum, búsqueda sistemática de ofertas, hacer saber a nuestros conocidos que buscamos empleo…). Si tomas nota de lo que vas haciendo, no sólo tendrás la constancia de que tus días son productivos, sino que te permitirá analizar qué áreas has podido explorar menos, con cuáles has obtenido mejores resultados… y así realizar una búsqueda más eficiente.
  7. No descuides tu vida social: En estas circunstancias, y además cuando el dinero escasea, es posible plantearnos que no podemos gastar en salir a cenar con los amigos o incluso a hacer un café. Es cierto que, como hemos dicho, hay que eliminar gastos superfluos, pero es positivo explicar lo que nos ha pasado sin avergonzarnos ni minimizar cómo nos afecta económica y emocionalmente, y hacer saber de todas las formas posibles que estamos buscando empleo. Desde información y buenos consejos de gente que ha pasado por ello a contactos que pueden proporcionarnos una nueva oportunidad, no hay que infravalorar el poder de las redes sociales, virtuales o reales.
  8. Buscar actividades que permitan llenar el CV de forma gratuita: Desde charlas, conferencias y seminarios gratuitos a trabajos de voluntariado o acciones solidarias, siempre es mejor hacer algo que no hacer nada. Ya no sólo por los conocimientos o la experiencia que se pueda conseguir, sino por las personas que podemos conocer o las oportunidades que puedan surgir. Además, nos vamos a sentir útiles y activos, lo que nos puede ayudar mucho anímicamente.
  9. Ser constante: No podemos hacer mucho y luego tirar la toalla si no obtenemos resultados de forma inmediata. No te rindas. Es difícil mantener el ánimo arriba con el trascurrir de las semanas y los meses, pero debemos plantearnos el proceso como una maratón: más que la posición, el logro está en terminarla. Así que es mejor mantener el ritmo y no desfallecer, que hacer un gran esfuerzo inicial y agotarse antes de tiempo.
  10. Solicita ayuda a los profesionales: Tanto si necesitas orientación profesional, como si notas que anímicamente no estás bien, es mejor buscar ayuda al principio. Un coach puede evitarte perder el tiempo en estrategias erróneas, ayudar a diseñar un CV atractivo… En cuanto al estado anímico, los primeros síntomas son más fáciles de controlar que un episodio depresivo mayor o un trastorno de ansiedad generalizada. No esperes.