Archivo mensual: marzo 2017

Cómo sacar mejores notas: el lugar donde estudias

Imagen: pinterest.com

En esta entrada de nuestra serie dedicada a mejorar la calidad del estudio para conseguir mejores notas, llegamos al apartado del lugar donde estudias.

Es recomendable estudiar siempre en el mismo sitio, sea tu habitación, cuarto de estudio, sala de estar… El hecho de que sea el mismo lugar siempre nos resta distracciones, ya que no hay nada nuevo que ver. Se pueden intercalar un par de sitios habituales, como habitación y biblioteca, pero siguiendo la premisa de mantener lugares habituales para minimizar distracciones.

Debe ser un lugar tranquilo, sin mucho movimiento de personas a tu alrededor, sin ruidos, sin que haya una televisión encendida… Hay quien dice que el silencio absoluto no le funciona y que se concentra mejor con algo de música, si es tu caso adelante.

Elimina los “robatiempos” (móvil, internet…). Recuerda que te recomendamos parar cada 45 minutos. En ese tiempo de descanso puedes consultar los mensajes, revisar cómo va la partida, etc. Puedes silenciarlos e incluso desconectarlos para no caer en la tentación.

Procura que sea un lugar con una buena ventilación, bien aireado y con una temperatura agradable.

Trabajamos mejor en un lugar bien iluminado, idealmente con luz natural y que no nos haga sombra la mano con la que escribimos.

Mantén la mesa bien ordenada, sin una excesiva cantidad de objetos que te resten espacio para lo que necesites de verdad o que puedan distraerte. Asegúrate de tener el material que necesitas para la actividad que vas a hacer, pero todo lo demás debería tener un sitio en la cajonera o la estantería.

La mesa y la silla deben estar ajustadas a tu estatura. La silla debe ser cómoda y con una buena sujeción en la zona lumbar. Siéntate bien, con los pies apoyados en el suelo y la espalda recta.

Si trabajas con el ordenador, asegúrate de colocar la pantalla a una buena altura en relación a tus ojos, y a una distancia suficiente. Regula el brillo, especialmente si la iluminación de la habitación es tenue y falta poco para que vayas a dormir (que no te desvele).

Si necesitas más ayuda con tus estudios o los de tus hijos, llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 y te informaremos sobre nuestros servicios en el área de la psicopedagogía.

Cómo sacar mejores notas: organización

Imagen: rd.com

Siguiendo con las recomendaciones para estudiar mejor, hoy nos vamos a centrar en la organización:

Lo que mejor funciona es tener un horario fijo de estudio. A veces nuestro horario por las tardes es complicado por las actividades extraescolares. Con una buena organización puedes adelantar deberes, lecturas y actividades los fines de semana, de forma que no tengas que hacer horarios extremos.

Estudiar no es sinónimo de “empollar”, sino que implica lectura y organización de apuntes, aplicación de técnicas de estudio (realización de esquemas, mapas conceptuales…), realización de ejercicios, simulacros de examen… Por tanto, necesitaremos 2 o 3 horas diarias, casi todos los días de la semana (esto es orientativo, todos somos diferentes y necesitamos una dedicación diferente, tú decides el tiempo que necesitas).

Nuestra capacidad de atención y concentración no puede mantenerse durante períodos largos. Lo ideal es estudiar unos 45-50 minutos, y descansar 10-15. En ese tiempo de descanso, podemos hacer lo que nos apetezca (ver la tele, llamar a alguien, echar una partida…), pero recomendamos usar una parte al menos para el autocuidado (hidratarse, comer algo sano, hacer unos estiramientos…).

Ten cuidado con los “robatiempos”. A veces, aunque nos hayamos programado 3 horas de estudio y efectivamente las hayamos pasado en la habitación, hemos dedicado la mayoría a mirar el móvil, internet… Asegúrate de que ese tiempo está bien aprovechado, no te engañes a ti mismo. Sácate de encima aquellas cosas que te ocupen el pensamiento: si te apetece hablar con una amiga, quieres mirar unas entradas o necesitas comprar unos zapatos, hazlo lo antes posible y no sigas dándole vueltas.

Proponte tareas concretas y ordenadas por prioridad. En lugar de decir que vas a dedicar la tarde a “estudiar”, decide qué temas y qué asignaturas son más importantes o más urgentes, y dedícales el tiempo necesario hasta terminar lo que te has propuesto.

Cuidado con la autoexigencia, no te programes más de lo que puedas hacer, ajusta las programaciones si lo crees necesario, si no te encuentras bien no te fuerces… Con una buena planificación y organización, tienes tiempo de sobras para adaptarte a las dificultades que surjan.

Olvídate de las “empolladas” de última hora. Aprenderás mejor y memorizarás durante mucho más tiempo si estudias desde el principio del trimestre (y del curso, claro, aunque ya no podamos volver atrás en el tiempo). Además, los nervios y la presión son grandes saboteadores de la memoria.

Busca actividades que te gusten, que te relajen, que te ayuden a sacar el estrés… y dedícales tiempo especialmente el fin de semana, que hay horas para casi todo.

Felicítate cada día que hayas cumplido con los objetivos que te habías propuesto. Puede que consideres que no has hecho nada extraordinario, pero siempre tenemos la opción de no hacer nada, así que cualquier cosa que hacemos supone un esfuerzo y nos merecemos un reconocimiento, aunque sea propio. También puedes planificar pequeñas recompensas cada cierto tiempo, por ejemplo una actividad un poco especial al final de cada mes si has trabajado bien.

Si necesitas más ayuda, llámanos a los teléfonos 629 97 33 24 / 622 26 60 40 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos sobre los servicios y actividades relacionados con el ámbito escolar.

Distorsiones cognitivas: perfeccionismo

Imagen: theodysseyonline.com

Como explicamos en nuestra entrada sobre distorsiones cognitivas, en ocasiones nuestras experiencias o las influencias de nuestro entorno nos llevan a pensar de manera equivocada. Darnos cuenta de este error nos puede ayudar a pensar mejor, y de esta forma sentirnos mejor. Hoy nos ocuparemos de las exigencias y el perfeccionismo.

El perfeccionismo puede dividirse en dos vertientes: la que hacemos sobre nosotros mismos y la que hacemos a los demás, aunque nos centraremos en la autoexigencia. Muchas veces nos marcamos unas metas muy altas, independientemente de nuestras expectativas de autoeficacia. Al exigirnos un rendimiento superior a nuestras capacidades (sea porque no damos más de sí o porque en esos momentos no podemos llegar por alguna circunstancia), nos vamos a frustrar, puede que nos castiguemos con un diálogo interno demasiado duro, que nos sintamos culpables o poco valiosos… El resultado va a ser tener unas emociones negativas y una bajada de autoestima.

¿Cómo reconocemos que estamos siendo demasiado autoexigentes? Las frases suelen estar encabezadas por “tendría que”, “debería”, “es imperativo”, “es necesario”, “no puede ser que”… Cuando nos descubramos dirigiéndonos este tipo de mensajes, debemos pararnos a pensar mensajes alternativos, encabezados por “estaría bien”, “me gustaría”, “sería aconsejable”, “sería recomendable”… de forma que expresemos más una sugerencia o una intención que algo inamovible.

Si es algo que ya ha pasado podemos plantearnos el por qué, qué ha pasado que me ha impedido hacer lo que me había propuesto y me resultaba tan imprescindible. Si por la mañana me propuse hacer cinco tareas y sólo he cumplido dos, en lugar de machacarme por lo que no he conseguido, puedo pensar qué me ha surgido o por qué no fue realista plantearme esas cinco tareas para el día. Podemos priorizar las tareas más importantes y plantearnos otras sólo si nos da tiempo, agrupar tareas en función del lugar donde se deben realizar (si haciendo una tarea importante paso cerca del lugar de otra trivial), delegar… y sobre todo recordar que al día siguiente disponemos de otras 24 horas para hacer muchas más cosas.

Si eres demasiado exigente contigo mismo o con los demás, o tus pensamientos no te dejan disfrutar o conseguir tus proyectos, podemos ayudarte. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos.

Cómo sacar mejores notas: planificación

Imagen: report574.web.fc2.com

Estamos en ese momento en el que la mayoría ha terminado los exámenes, han empezado con la materia del tercer trimestre pero aún no ha recibido las notas del segundo. Para ayudaros a empezar este último trimestre con buen pie y que vuestros esfuerzos se traduzcan en un mejor rendimiento, os daremos una serie de recomendaciones estructuradas en torno a distintos ejes: planificación, organización, toma de apuntes, técnicas de estudio, cuidados y rutinas…

En esta primera entrada nos centraremos en la planificación:

¿Cuánto tiempo efectivo tienes de estudio? Para poder aprovechar bien el tiempo, lo primero que necesitas saber es de cuánto dispones. Debes restar el tiempo que te llevan las actividades extraescolares, los desplazamientos… Así podrás luego distribuir esas horas entre las diferentes materias.

Hazte un horario. Debes ser realista con tus rutinas y no poner que te quedarás hasta las 2 de la mañana o que los fines de semana te levantarás a las 6 si sabes que necesitas tus 8 horas de sueño, o que los domingos siempre vais a comer a casa de los abuelos. Planifica tiempo para salir, para relajarte, para hacer deporte…

Dedica tiempo diario (o casi) al estudio. Cuando dormimos, fijamos mejor la información en nuestra memoria. Por tanto, es más efectivo estudiar 1h diaria de lunes a viernes que 5h una tarde. Además es menos pesado y descubriremos antes si tenemos dudas o dificultades, de forma que podamos resolverlas o buscar a alguien que nos eche un cable.

Dependiendo de a quién le preguntes, te recomendará empezar por las asignaturas que te resultan más difíciles o que te motivan menos (al principio de la sesión de estudio tienes más energía, de forma que si empiezas con lo más difícil te costará menos concentrarte y esforzarte), mientras que otros te dirán que empieces por lo más fácil o lo que más te motiva (te quitarás tareas pendientes de encima con facilidad y puede animarte). ¿Qué te funciona mejor a ti? Si no lo sabes, prueba ambas y decide en función de tu propio criterio.

Planifica tiempo de sobras para terminar la tarea que te has propuesto. Si una tarde tienes sólo media hora, no te pongas un tema muy difícil y opta por repasar o hacer un par de ejercicios. No dejes temas a medias.

Deja tiempo para imprevistos. Puede que te pongas enfermo unos días, que hagáis muy buena temporada y juguéis el ascenso, o que te toquen unas entradas para el cine. Una buena planificación permite cierta flexibilidad, de forma que puedas adaptarte a lo que la vida tenga a bien depararte en estos meses. Eso sí, no busques excusas los días que no haya pasado nada extraordinario. Recuerda que también has planificado tiempo de ocio, si toca estudiar ¡adelante!

Si crees que necesitas ayuda con algunos de estos pasos, o deseas mejorar tus técnicas de estudio, llámanos a los teléfonos 629 97 33 24 / 622 26 60 40 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com, y te informaremos sobre nuestros servicios.

¿Cómo nos afecta el cambio de hora?

Imagen: w-dog.net

En la madrugada del próximo sábado, a las X serán las X. Si no te lo han enviado o lo has leído en alguna red social, las televisiones se encargan de recordárnoslo cada primavera y cada otoño.

Pero ¿por qué hablar del cambio de hora en una página sobre psicología y salud? Porque aunque sea sólo una hora, podemos notar sus efectos, especialmente el de la primavera, que nos “roba” una hora de sueño. El cambio de hora tiene efectos similares a los del “jet lag”, aunque en formato reducido: seguimos físicamente en el horario del día anterior, pero nuestra agenda (y por tanto nuestras horas de levantarnos, de comidas, de ir a dormir…) es la del día actual. Es un pequeño ajuste en nuestros ritmos circadianos (ciclos de funcionamiento de nuestro organismo, correspondientes a las horas de luz y de oscuridad). No debemos olvidar también el cambio en las horas de luz, dado que por los horarios de trabajo o escolares muchos pasamos la mayor parte de horas del día en entornos con luz artificial, y los cambios de hora afectan bruscamente a la luz solar que podemos recibir fuera de estos horarios.

Aunque sea poco tiempo, algunas personas pueden tener problemas, especialmente si padecen alguna otra dolencia o trastorno. Niños pequeños y adultos mayores son especialmente sensibles también a estos cambios. Todos ellos pueden tener dificultades para ajustar su horario de sueño, ocasionándoles problemas para dormir. También puede verse afectado su estado anímico, su apetito… Todo esto puede resultar en cansancio, falta de energía para hacer las tareas, dificultad para concentrarse, aturdimiento, somnolencia, cefaleas, irritabilidad…

Aunque normalmente los efectos del cambio de hora remiten espontáneamente al cabo de tres o cuatro días, podemos ayudar a reducir el impacto realizando una sencilla preparación previa: ajustar progresivamente nuestro horario los días anteriores, tanto de sueño como de comidas (adelantar o retrasar 10-15 minutos cada día), evitar dormir la siesta o consumir estimulantes para compensar el déficit, mantenerse bien hidratados y realizar alguna actividad física.

Si te notas decaído y/o te falta energía durante más de unos pocos días, recuerda que en los cambios de estación se da también lo que llamamos astenia. Si el malestar se prolonga más allá de un par de semanas, podría tratarse de otro problema. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos.