Archivo de la categoría: Psicología clínica

Las distorsiones cognitivas

Las distorsiones cognitivas son las diferentes maneras en las que pensamos de forma equivocada. No son evidentes en la mayoría de ocasiones, puesto que aparentemente estamos razonando correctamente: las oímos a todas horas en boca de todo el mundo y las enseñamos de padres a hijos, así que es algo muy común.

¿Qué nos lleva a pensar de forma equivocada? La interpretación que hacemos de los hechos, debido a los esquemas mentales que vamos forjando durante los años, con las experiencias, con la influencia de nuestro entorno… Por eso además las heredamos de nuestros padres y las trasmitimos, perpetuándolas.

Aunque creamos que pensamos las cosas, muchas veces no las reflexionamos de verdad, sino que aplicamos uno de estos esquemas a las situaciones. Con ello nuestro cerebro ahorra energía, simplemente relaciona esa situación con otras, y se evita considerar otras posibilidades, otros puntos de vista posibles, otras soluciones.

Así, tenemos una visión más simple, y a menudo más negativa, de las situaciones. Las situaciones no son las que determinan nuestros pensamientos ni nuestras emociones. Cada uno de nosotros, ante la misma situación, puede pensar y sentirse diferente, en función de nuestra experiencia previa. Si aplico los esquemas aprendidos, sin ser consciente de que ese esquema me lleva a una mala interpretación, me veré abocado a una serie de pensamientos y emociones que me va a hacer daño.

Necesitamos conocer esas interpretaciones equivocadas que hacemos, para identificarlas y darnos alternativas más razonadas que nos ayuden a pensar y sentirnos mejor. Algunas de las distorsiones cognitivas más habituales son el perfeccionismo, el razonamiento emocional, el catastrofismo, el pensamiento polarizado, el negativismo, la sobregeneralización, el sesgo confirmatorio, la lectura del pensamiento, la personalización, las etiquetas globales, la atención selectiva y la negación.En próximas entradas las abordaremos de forma más detallada.

Si te cuesta controlar tus pensamientos, si sientes que tu manera de pensar te hacer daño, si te impide crecer o conseguir tus metas… podemos ayudarte. Llámanos al 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com.

Factores de riesgo en el duelo

Imagen: imagui.com

Imagen: imagui.com

El duelo es un proceso natural que nos permite adaptarnos a los cambios que comporta una pérdida. Sin embargo, hay situaciones en las que resulta más difícil realizar el proceso de duelo. Estas circunstancias pueden dividirse en personales (del superviviente), interpersonales (vínculo con la persona fallecida) y de la propia muerte (de la persona fallecida).

Circunstancias personales:

  • Personalidad- Aquí incluimos tanto las creencias religiosas, la filosofía vital, los recursos personales y de afrontamiento (ante los problemas, inseguridad, autoestima, capacidad para expresar sentimientos…).
  • Salud- Física y mental, antecedentes médicos y psicológicos, tratamiento farmacológico…
  • Historia de vida- Cómo ha sido su infancia, juventud, madurez y/o vejez, experiencia previa con otras pérdidas, duelos no resueltos…
  • Red de apoyo- Si mantenemos relaciones sociales numerosas y próximas que nos apoyen.

Circunstancias interpersonales:

  • La cercanía con el fallecido- Más que si era un familiar cercano o no, consideraremos si la persona estaba presente en nuestro día a día o si la veíamos una vez al año, si era una persona entrañable o más fría…
  • La “calidad” de la relación- Una relación complicada o ambivalente puede dejarnos la sensación de quedarnos con temas pendientes, cosas que no dijimos, que se nos deben unas disculpas… por más que la relación no fuera buena o cercana.
  • Dependencia de la persona fallecida- Si llevamos una vida más dependiente (hijos pequeños, cónyuges con poca autonomía…) nos veremos mucho más afectados. También el momento vital en que nos hallamos, si nuestros planes se apoyaban mucho en esa persona (trabajar en pequeños negocios familiares, relaciones de 30-40 años de duración)…

Circunstancias de la propia muerte:

  • Lo esperado del fallecimiento- Cuando nuestro ser querido es muy mayor o está muy enfermo ya vamos praparándonos para la posibilidad de que fallezca en breve, resolvemos temas pendientes, nos decimos lo que queremos decirnos a la hora de despedirnos… Una muerte inesperada nos roba esa posibilidad.
  • La edad del fallecido- Cuando la persona que perdemos es mayor de unos 80 años nos suele parecer que ha vivido lo esperado, mientras que morir antes nos parece una injusticia, por no haber podido disfrutar de la jubilación, conocer a los nietos… A menor edad, mayor sensación de injusticia.
  • La causa de la muerte- Si la persona había sufrido una enfermedad larga o degenerativa, podemos tener una sensación de cierto alivio porque haya dejado de sufrir. En el otro extremo, puede ser muy difícil de aceptar que alguien se quite la vida o que haya muerto a consecuencia directa de la acción de otra persona, por pensar que haya sido una muerte “evitable”.
  • Circunstancias extraordinarias- Que el cuerpo no pueda ser recuperado, varios fallecimientos al mismo tiempo (en un accidente de coche, por ejemplo), que el superviviente también haya recibido un daño a consecuencia del cual peligre su autonomía (herido de gravedad, pérdida de la vivienda).

El hecho de presentar uno o varios factores de riesgo no nos aboca irremediablemente a un duelo patológico, pero sí nos debe hacer conscientes de que es probable que nos resulte más difícil aceptar la pérdida, y por tanto la recuperación puede requerir más tiempo o el apoyo de un profesional especializado.

En RB Psicòlegs estamos especializados en el acompañamiento terapéutico en casos de duelo. Si crees que tú o alguien de tu entorno necesita apoyo para superar una pérdida, escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com o llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 y te orientaremos sobre qué puedes hacer en esta situación.

La importancia de la detección en Altas Capacidades

282818-gifted-kids

Imagen: news.com.au

Ayer asistimos a una charla sobre Altas Capacidades, impartida por una psicóloga especializada en el tema. Una madre preguntó por qué se debía “diagnosticar” a un niño con altas capacidades a los 3-5 años, si hasta los 6-8 años no había manera de saber si ese “diagnóstico” era de altas capacidades o sólo precocidad.

En primer lugar, ponemos “diagnóstico” así, entrecomillado, porque las Altas Capacidades no son un trastorno a diagnosticar. Es una manera de aprender, de entender, de percibir… en definitiva, una manera de ser, y en muchos casos (no todos) requiere una serie de medidas para desarrollar esas capacidades y no generar una serie de problemáticas. Es mucho más apropiado el término “detección” o “identificación” para la evaluación que se les realiza.

En segundo lugar, y como decimos, en muchos casos estos niños necesitan una atención específica para el desarrollo de sus capacidades. Tener Altas Capacidades no significa que los niños aprenden de la nada, que el día que cumplen los 4 años saben la lista de los reyes godos por ósmosis. Las Altas Capacidades son un potencial: como quien tiene un coche con un motor de 130 caballos, aparcado al lado de uno con un motor de 100. Cuando ambos están parados, son iguales, de hecho el de 100CV puede tener un aspecto mucho más deslumbrante, ser de un color más llamativo y tener unos asientos muy cómodos. Pero cuando pones ambos coches en la carretera, especialmente en una cuesta arriba, el de 130CV seguramente subirá más deprisa y llegará antes a la cima. Sí, “seguramente”, no se puede afirmar con rotundidad, ya que depende mucho de cómo se le conduzca, pues si el conductor no lo lleva en la marcha correcta, y no traza bien las curvas, puede que se acabe calando o que se salga de la carretera. Y a más potencia de motor, más probable es que el coche sea más complicado de conducir, que debamos tener cuidado de no acelerar más de la cuenta.

La metáfora del coche ilustra muy bien lo que son estos niños: pueden venir en todos los tamaños, colores y formas, pueden tener motores de diversa potencia, y necesitan combustible y un buen conductor para que el rendimiento sea óptimo, de lo contrario puede producirse un accidente. De ahí que necesitemos identificarlos, saber exactamente qué tenemos entre manos, qué necesitan para funcionar bien… Claro que podemos tener el coche parado 8 años, pero qué absurdo, ¿verdad? ¿Para qué íbamos a dejar un coche fantástico 8 años cogiendo polvo, sin ningún tipo de mantenimiento ni atenciones?

En respuesta a la pregunta de la mamá de la charla, es importante la evaluación aunque sea sólo una pre-detección, para empezar a aplicar las medidas de apoyo educativo, emocional y social que sus particularidades pueden requerir, sea que se queda en precocidad o siga mostrando una capacidad superior. No es seguro que vayan a desarrollar un problema concreto, pero sí tienen un factor de riesgo para problemáticas tan variadas como la ansiedad, el fracaso escolar o el bullying, que con las medidas que tienen derecho a recibir por la ley de atención a la diversidad pueden paliarse o evitarse. Además, suelen ser unos niños que en los primeros años muestran una gran curiosidad por el entorno que les rodea, por el funcionamiento de las cosas, con gran capacidad de concentración en una tarea, una alta productividad… Cuando no se les proporciona la posibilidad de dar salida a estas inquietudes y a sus capacidades, la frustración o la desmotivación pueden llevarles a que su talento no se aproveche, no sean conscientes de su potencial real y acaben infrautilizando sus capacidades tanto a nivel académico como personal.

¿Cómo elegir psicólogo?

Imagen: crossshapedstuff.com

Imagen: crossshapedstuff.com

A la hora de buscar un psicólogo, podemos encontrarnos perdidos ante las diferencias entre unos profesionales y otros. Los diferentes enfoques (cognitivo, conductual, psicoanálisis, gestalt…), formación específica de cada profesional (psicólogo clínico, educativo, psicoterapeuta, coach…), técnicas, número de sesiones, duración de la sesión o tarifas son algunas de las variables que pueden complicar la elección de la persona que queremos que nos ayude.

Lo primero que debemos comprobar es que se trata realmente de un profesional de la psicología. Es imprescindible que esté colegiado en alguno de los Colegios Oficiales de Psicología, por lo que debe disponer de un número de colegiado. Podemos solicitar que nos enseñe su carnet de colegiado o bien consultar su perfil en el Colegio Oficial de Psicólogos.

También debemos saber qué tipo de psicólogo necesitamos. Si no sabemos qué nos pasa, necesitamos que nos hagan una evaluación. Esto debe hacerlo un psicólogo clínico o general sanitario. Para el tratamiento, necesitamos un psicólogo con formación y experiencia en psicoterapia. Si buscamos un coach, es recomendable que también sea psicólogo, ya que abundan los coach que son expertos en su área pero que no tienen suficiente formación en psicología y eso hace que no puedan responder de forma adecuada ante algunas problemáticas. Para atender dificultades de aprendizaje de nuestros hijos, dependiendo de cuáles sean, puede convenirnos un psicólogo infantil, un logopeda, un reeducador…

Otro factor a considerar es el enfoque teórico desde el que se trabaja. El más habitual en los psicólogos de nuestro país es el cognitivo-conductual, puesto que durante la formación académica se suele dedicar más tiempo a este enfoque. Hay otros muchos, así que lo mejor es preguntar al profesional su enfoque y qué implica hacer una terapia de este tipo. Por poner un ejemplo, hay una diferencia muy grande entre una terapia de tipo psicoanalítica y una de tipo breve estratégica. No todos los problemas pueden ser tratados por las mismas terapias. El psicólogo debe explicarle cómo se estructurará el tratamiento, qué duración aproximada puede tener, etc, siempre teniendo en cuenta que es una aproximación, puesto que siempre pueden aparecer dificultades no previstas, un objetivo que se resiste, nuevos problemas que compliquen el tratamiento…

El precio y duración de las sesiones también es un aspecto a considerar. Ya explicamos en este artículo los motivos que justificaban la tarifa de los psicólogos, pero a modo de resumen diremos que un psicólogo tiene un tiempo limitado para atender consultas, no se pueden hacer 40h semanales de sesiones dado que debemos preparar sesiones, tomar y revisar notas, corregir tests, hacer formación continua… Un precio muy bajo por sesión implicará tener que atender a más pacientes para tener un salario adecuado, afectando a la calidad de nuestro trabajo. La duración de la sesión debe ser un poco flexible, dentro de respetar las horas de las citas. Lo ideal es una duración en torno a los 50-55′, pero no se debe tomar a mal si alguna vez la sesión se queda en 40′ o si se alarga 60′. Aunque las sesiones se preparen con antelación y se calcule el tiempo que llevará realizar el trabajo planificado, no es una ciencia exacta, a veces un punto se resuelve antes de lo esperado o nos atascamos en algo, pero no quiere decir que se sea “mejor” o “peor” paciente.

Por último, en cualquier terapia es importante sentirse cómodo con lo que se hace y con el trato que nos da el profesional que nos atiende. Éste es el punto más importante: debemos establecer una buena relación, con confianza y tranquilidad a la hora de exponer las situaciones y de llevar a cabo las tareas. Puede que lo que se nos pida nos provoque un malestar puntual, porque el trabajo que se lleva a cabo a veces es doloroso, pero en todo caso debemos sentirnos seguros y confiados en que el psicólogo que nos atiende sabe lo que hace.

En definitiva, tenéis derecho a una información completa sobre el servicio que vais a recibir. Preguntad todo lo que necesitéis saber, exigid la titulación y las garantías necesarias. Es cierto que a veces no se encaja con el profesional por el motivo que sea, lo que nos dificulta el avance en el tratamiento. No es culpa de nadie, simplemente debe expresarse esa incomodidad y buscar una solución, que a veces pasa por buscar otro profesional. Sed sinceros y expresad vuestras dudas.

En RB Psicòlegs ofrecemos una visita informativa totalmente gratuita y sin compromiso, para conocernos y hablar en persona y con calma de todos los aspectos del tratamiento que os susciten dudas. Contactadnos en la dirección de correo electrónico rbpsicolegs@gmail.com o en los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 para concertarla.

¿Se puede hacer terapia online?

Cada vez es más habitual realizar muchas actividades que tradicionalmente hacíamos en persona desde la comodidad de nuestro domicilio: comprar, estudiar, conocer a otras personas… De igual forma, existe la posibilidad de realizar terapia a distancia, bien sea videoconferencia, por teléfono, correo electrónico…

¿Son efectivas estas terapias a distancia? La respuesta es sí, pero con matices. Por un lado, hay que considerar el medio: aquellos que nos permiten vernos son más efectivos que aquellos en los que sólo nos oímos o nos escribimos. Hay una buena parte de comunicación que es no verbal, y es una buena fuente de información para el terapeuta, además de ayudar a transmitir el mensaje y evitar malos entendidos. Además, la relación terapéutica se establece mejor con alguien a quien puedes poner un rostro.

Por otro lado, depende también del tipo de problema: hay trastornos graves que se tratan mejor en persona, o que por el tipo de tratamiento que se requiere es necesario estar en persona, como podrían ser las fobias. Además, el propio hecho de desplazarse a la consulta ayuda al tratamiento (por ejemplo, en la depresión el arreglarse y hacer el esfuerzo de salir).

No obstante, hay circunstancias en que la terapia online puede ser la única opción, como el vivir en una zona aislada o en un país donde no se conoce el idioma, y encontrar un psicólogo que nos atienda se nos hace muy difícil. Otras veces se puede combinar, si por motivos de trabajo o salud no podemos desplazarnos hasta la consulta (y el psicólogo no ofrece la opción de visitar a domicilio). También el precio puede ser una variable a considerar, pues las sesiones online acostumbran a tener un precio más económico que las presenciales.

En RB Psicòlegs ofrecemos terapia online y a domicilio para adaptarnos a las circunstancias de las personas que nos consultan. El precio de una sesión de una hora de terapia individual online es de 35€, lo que hace nuestro servicio mucho más asequible, además de la comodidad y la discreción que ofrece este tipo de terapia. También nos desplazamos a domicilio, en un área de unos 20 kms alrededor de Terrassa, sin coste adicional (eso sí, no aplicamos los descuentos que realizamos en Terrassa).

En nuestra experiencia, la terapia online se ha mostrado como una opción muy eficaz, que ahorra tiempo y dinero, y con unas características muy similares a la atención presencial. Si deseas más información, no dudes en consultarnos en nuestra dirección de correo electrónico rbpsicolegs@gmail.com, o en los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24.