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Cómo sacar mejores notas: el lugar donde estudias

Imagen: pinterest.com

En esta entrada de nuestra serie dedicada a mejorar la calidad del estudio para conseguir mejores notas, llegamos al apartado del lugar donde estudias.

Es recomendable estudiar siempre en el mismo sitio, sea tu habitación, cuarto de estudio, sala de estar… El hecho de que sea el mismo lugar siempre nos resta distracciones, ya que no hay nada nuevo que ver. Se pueden intercalar un par de sitios habituales, como habitación y biblioteca, pero siguiendo la premisa de mantener lugares habituales para minimizar distracciones.

Debe ser un lugar tranquilo, sin mucho movimiento de personas a tu alrededor, sin ruidos, sin que haya una televisión encendida… Hay quien dice que el silencio absoluto no le funciona y que se concentra mejor con algo de música, si es tu caso adelante.

Elimina los “robatiempos” (móvil, internet…). Recuerda que te recomendamos parar cada 45 minutos. En ese tiempo de descanso puedes consultar los mensajes, revisar cómo va la partida, etc. Puedes silenciarlos e incluso desconectarlos para no caer en la tentación.

Procura que sea un lugar con una buena ventilación, bien aireado y con una temperatura agradable.

Trabajamos mejor en un lugar bien iluminado, idealmente con luz natural y que no nos haga sombra la mano con la que escribimos.

Mantén la mesa bien ordenada, sin una excesiva cantidad de objetos que te resten espacio para lo que necesites de verdad o que puedan distraerte. Asegúrate de tener el material que necesitas para la actividad que vas a hacer, pero todo lo demás debería tener un sitio en la cajonera o la estantería.

La mesa y la silla deben estar ajustadas a tu estatura. La silla debe ser cómoda y con una buena sujeción en la zona lumbar. Siéntate bien, con los pies apoyados en el suelo y la espalda recta.

Si trabajas con el ordenador, asegúrate de colocar la pantalla a una buena altura en relación a tus ojos, y a una distancia suficiente. Regula el brillo, especialmente si la iluminación de la habitación es tenue y falta poco para que vayas a dormir (que no te desvele).

Si necesitas más ayuda con tus estudios o los de tus hijos, llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 y te informaremos sobre nuestros servicios en el área de la psicopedagogía.

Cómo sacar mejores notas: organización

Imagen: rd.com

Siguiendo con las recomendaciones para estudiar mejor, hoy nos vamos a centrar en la organización:

Lo que mejor funciona es tener un horario fijo de estudio. A veces nuestro horario por las tardes es complicado por las actividades extraescolares. Con una buena organización puedes adelantar deberes, lecturas y actividades los fines de semana, de forma que no tengas que hacer horarios extremos.

Estudiar no es sinónimo de “empollar”, sino que implica lectura y organización de apuntes, aplicación de técnicas de estudio (realización de esquemas, mapas conceptuales…), realización de ejercicios, simulacros de examen… Por tanto, necesitaremos 2 o 3 horas diarias, casi todos los días de la semana (esto es orientativo, todos somos diferentes y necesitamos una dedicación diferente, tú decides el tiempo que necesitas).

Nuestra capacidad de atención y concentración no puede mantenerse durante períodos largos. Lo ideal es estudiar unos 45-50 minutos, y descansar 10-15. En ese tiempo de descanso, podemos hacer lo que nos apetezca (ver la tele, llamar a alguien, echar una partida…), pero recomendamos usar una parte al menos para el autocuidado (hidratarse, comer algo sano, hacer unos estiramientos…).

Ten cuidado con los “robatiempos”. A veces, aunque nos hayamos programado 3 horas de estudio y efectivamente las hayamos pasado en la habitación, hemos dedicado la mayoría a mirar el móvil, internet… Asegúrate de que ese tiempo está bien aprovechado, no te engañes a ti mismo. Sácate de encima aquellas cosas que te ocupen el pensamiento: si te apetece hablar con una amiga, quieres mirar unas entradas o necesitas comprar unos zapatos, hazlo lo antes posible y no sigas dándole vueltas.

Proponte tareas concretas y ordenadas por prioridad. En lugar de decir que vas a dedicar la tarde a “estudiar”, decide qué temas y qué asignaturas son más importantes o más urgentes, y dedícales el tiempo necesario hasta terminar lo que te has propuesto.

Cuidado con la autoexigencia, no te programes más de lo que puedas hacer, ajusta las programaciones si lo crees necesario, si no te encuentras bien no te fuerces… Con una buena planificación y organización, tienes tiempo de sobras para adaptarte a las dificultades que surjan.

Olvídate de las “empolladas” de última hora. Aprenderás mejor y memorizarás durante mucho más tiempo si estudias desde el principio del trimestre (y del curso, claro, aunque ya no podamos volver atrás en el tiempo). Además, los nervios y la presión son grandes saboteadores de la memoria.

Busca actividades que te gusten, que te relajen, que te ayuden a sacar el estrés… y dedícales tiempo especialmente el fin de semana, que hay horas para casi todo.

Felicítate cada día que hayas cumplido con los objetivos que te habías propuesto. Puede que consideres que no has hecho nada extraordinario, pero siempre tenemos la opción de no hacer nada, así que cualquier cosa que hacemos supone un esfuerzo y nos merecemos un reconocimiento, aunque sea propio. También puedes planificar pequeñas recompensas cada cierto tiempo, por ejemplo una actividad un poco especial al final de cada mes si has trabajado bien.

Si necesitas más ayuda, llámanos a los teléfonos 629 97 33 24 / 622 26 60 40 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos sobre los servicios y actividades relacionados con el ámbito escolar.

Nueva actividad: taller de estimulación cognitiva para mayores

Imagen: actmentalhealth.com

Como explicamos en nuestra anterior entrada sobre el servicio de estimulación cognitiva para adultos, no sólo debemos ocuparnos de la parte física (alimentación, ejercicio…) sino también de la psicológica y social para disfrutar de un envejecimiento saludable.

En nuestro compromiso por ofrecer actividades para favorecer la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida, presentamos el taller de estimulación cognitiva para adultos. Esta actividad incluye una evaluación inicial y ejercicios personalizados enfocados al mantenimiento y la mejora del lenguaje, la atención, el razonamiento, la memoria, la destreza…

La plasticidad cerebral (la capacidad de las neuronas para adaptarse y regenerarse mediante estimulación externa) está presente a lo largo de toda nuestra vida, permitiéndonos mantener y recuperar las funciones del cerebro que pueden perderse con la edad o por lesiones.

El taller consiste en una sesión semanal de una hora y media de duración en nuestra sede (Topete 35, despacho 9). También ofrecemos un servicio individual de estimulación cognitiva a domicilio, en caso de decantarse por una atención con un formato más personalizado.

 

Nuevo servicio: estimulación cognitiva para adultos

Imagen: jimdaly.focusonthefamily.com

Imagen: jimdaly.focusonthefamily.com

Cuando hablamos de envejecimiento saludable, pensamos en alimentación sana y actividad física, a fin de mantener el tono muscular, no engordar, seguir ágiles y flexibles… No obstante, a menudo descuidamos el aspecto neurológico y psicológico de las personas mayores.

Con el fin de mantener y estimular la capacidad cognitiva a medida que nos hacemos mayores, tengamos o no alguna complicación (demencia, Alzheimer), ofrecemos el servicio de estimulación cognitiva para adultos. Este servicio incluye una evaluación inicial, ejercicios personalizados, actividades entre sesiones y atención psicológica de todos los aspectos que conlleva ser un adulto mayor.

Gracias a ello, abarcamos diversas áreas del funcionamiento cognitivo (lenguaje, atención, razonamiento, praxis, memoria…), así como los aspectos emocionales y sociales, dotando de mayor calidad de vida a nuestros mayores.

El servicio estándar consiste en una sesión semanal de una hora de duración a domicilio. También ofrecemos un taller grupal de estimulación cognitiva en nuestra sede (Topete 35, despacho 9), en caso de decantarse por una atención más económica.

Llámanos a los teléfonos 629 97 33 24 / 622 26 60 40, o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com, e infórmate con más detalle.

Introducción al Mindfulness

Imagen: kandrcreative.com

Imagen: kandrcreative.com

Últimamente se oye hablar mucho del Mindfulness. Si sabes inglés, lo relacionarás como algo que tiene que ver con la atención o la conciencia, pero ¿qué es exactamente?

El origen del Mindfulness se haya en un discurso llamado Satipatthana Sutta (aunque sin connotaciones religiosas), unos principios que Buda estableció hace 2500 años. De este entrenamiento se ha derivado una habilidad utilizada en diferentes modelos de psicoterapia como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) o la Terapia Cognitiva basada en el Mindfulness (MBCT).

Mindfulness es un estado de conciencia en que se observa y se acepta la experiencia (la que proviene de nuestros sentidos, de nuestros pensamientos, de nuestras emociones y sentimientos) tal y como es en el momento en que nos encontramos. Es decir, se atiende el ahora, el instante presente, y no se juzga lo que estamos experimentando, independientemente de si es algo positivo o negativo.

¿Qué utilidad tiene esta atención del momento presente? Viviendo en el ahora disfrutamos más de las cosas que nos pasan en el día a día. No nos preocupamos (que como la propia palabra indica es ocuparnos de algo antes de que suceda), eliminando la angustia de lo que nos depara el futuro. También evitamos el volver continuamente al pasado, que no se puede cambiar, sea con remordimiento o con añoranza. 

La práctica del Mindfulness requiere tiempo, pero podemos entender su funcionamiento y efectividad con un ejemplo: cuando caminamos por una ruta habitual, muchas veces vamos ensimismados en nuestros pensamientos y llegamos a nuestro destino casi sin enterarnos. En cambio, si caminamos por un sitio por el que nunca hemos transitado, prestaremos atención a los nombres de las calles, a las tiendas, a las personas con las que nos cruzamos (y es probable que no pensemos en el perro del vecino que ladra por la noche o en la discusión que tuvimos con un compañero de trabajo)… Ese trayecto destacará por encima de otras actividades de la semana porque lo habremos vivido con más intensidad.

En definitiva, dirigir nuestra atención a lo que estamos haciendo nos ayudará a reducir la ansiedad y el estrés, y a disfrutar más de lo que tenemos, mejorando nuestro bienestar de forma sencilla.