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Cuando muere nuestra mascota

Imagen: iowafedhumane.org

El dolor por la pérdida de una mascota suele ir asociada más a menudo con los niños que con los adultos. Tememos que no estén preparados para entenderlo, que les afecte mucho… pero pocas veces nos damos todos el espacio y el tiempo que necesitamos para superar la pérdida.

Los adultos solemos avergonzarnos de mostrar nuestra tristeza en público, especialmente cuando ésta es debida “sólo” a la muerte de nuestro perro, gato u otras mascotas. A menudo nos sentimos incomprendidos, sobre todo por quien no tiene mascotas, por la importancia que le damos a una pérdida semejante, pudiendo escuchar cosas como “ni que se te hubiera muerto un pariente”. Precisamente, en muchas ocasiones, la muerte de una mascota se siente de forma más intensa que la de un familiar o amigo.

¿Cómo es posible que duela tanto, siendo “sólo” un animal? Nuestras mascotas pueden llegar a convertirse en nuestros compañeros en muchas actividades, a veces el principal y el más fiel. Su amor es incondicional, sin malos días ni otras preocupaciones que valgan. Dependen enteramente de nosotros, de forma que decisiones como sacrificarlos puede hacernos sentir culpables. Los duelos más complicados suelen ser aquellos en los que se ve más afectado nuestro día a día, en que la pérdida nos resulta más cercana, así que si el vínculo con nuestra mascota era fuerte y estábamos muy apegados es natural que la sintamos más que aquellas que no tenían tanto peso en nuestra vida cotidiana.

No obstante, no solemos dar la importancia que tiene a realizar una despedida “oficial” de nuestra mascota. Las empresas no conceden días libres, los niños no dejan de ir al colegio, ni se acostumbra a realizar algún tipo de ritual que nos permita tomarnos el tiempo de gestionar nuestras emociones en esta situación. Aunque no avisemos a todos nuestros conocidos ni hagamos una ceremonia, podemos pensar alguna manera especial de despedirnos de nuestro compañero, y debemos ser conscientes de que, como toda pérdida, le vamos a echar de menos y las emociones pueden ser intensas y cambiantes durante una temporada. En el caso de los pequeños de la casa, puede que estén más irritables, que su comportamiento empeore, que les cueste concentrarse. Tengamos paciencia, puesto que es un proceso que lleva su tiempo.

Si tras una pérdida te sientes desbordado por las emociones, estancado o te cuesta recuperar la normalidad de tu día a día, llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24, o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com y te informaremos.

“Baby blues”: la tristeza postparto

Después del parto, muchas mujeres experimentan lo que se conoce como “baby blues”, una etapa durante la cual son frecuentes las ganas de llorar sin motivo aparente, la irritabilidad, la susceptibilidad, las dificultades para conciliar el sueño, la pérdida del apetito, la fatiga…

Estos cambios de humor aparecen en la semana posterior al parto (lo habitual es entre 3 y 5 días después), y son debidos principalmente al incremento en el nivel de hormonas como la progesterona y los estrógenos. Además, hay que sumar las dificultades para dormir del tirón, puesto que el bebé suele despertarse frecuentemente, el desgaste del período de lactancia, las preocupaciones y dudas sobre si se está atendiendo correctamente a las necesidades del bebé, y las dificultades de adaptación al rol de madre (renuncia a actividades, falta de tiempo para atender a las tareas del hogar y a las necesidades individuales…).

Esta tristeza es muy habitual, dado que la etapa del puerperio es muy exigente física y emocionalmente, y más viniendo de otras etapas duras como son el embarazo (y sus molestias para moverse o dormir, por ejemplo) y el parto (con intervenciones como la episiotomía o la cesárea). Además, no deja de ser una gran desconocida, pues todo el mundo espera que la nueva mamá se sienta feliz con su bebé y muchas veces nos avergüenza sentirnos tristes o irritadas, por lo que nos limitamos a callar y a poner una falsa sonrisa.

Es importante conocer que esta etapa existe, y compartir nuestros sentimientos con nuestra pareja o los más allegados, para que nos apoyen, nos echen una mano y no nos veamos sobrepasadas por las exigencias. Si notamos que los sentimientos son demasiado intensos o demasiado duraderos, sentimos que nos cuesta mantener el apego con nuestro bebé, empezamos a descuidar nuestra alimentación en exceso, padecemos insomnio o somnolencia sin importar las horas que hayamos dormido… pueden ser señales de alerta de que el “baby blues” está dando paso a una depresión posparto, en cuyo caso debemos consultar con un profesional.

Si necesitas apoyo psicológico, no dudes en llamarnos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escribirnos a rbpsicolegs@gmail.com. Estamos especializados en psicología perinatal, para atender todas aquellas dificultades a las que se enfrentan las personas en el proceso de convertirse en padres.

¿Qué es la psicología perinatal?

Tener un hijo es una de las experiencias más bonitas que nos regala la vida, pero en ocasiones está rodeada de pequeñas o grandes dificultades, vaivenes emocionales, dudas… La psicología perinatal es aquella que se encarga de todas las etapas por las que pasamos cuando queremos tener hijos: búsqueda de embarazo, dificultades de concepción, pérdidas, embarazo, parto, puerperio, lactancia, el “baby blues“, depresión posparto, los celos de los hermanos mayores…

No hay que llegar necesariamente a la patología, como sería el caso de la depresión posparto, pero en muchas ocasiones el torbellino emocional, las inseguridades, los comentarios de familiares y amigos, los escollos que pueden aparecer en el camino, la dificultad para adaptarse a los nuevos roles… empañan y nos impiden el disfrute del proceso de convertirnos en padres.

Una de las ideas que más nos pueden llegar a aislar a la hora de buscar apoyo y comprensión es el hecho de que aunque sea algo soñado y deseado, en algunos momentos nos podemos sentir superados. Podemos pensar que nos estamos quejando sin razón, sentir vergüenza por no sentirnos inmensamente felices, o por tener miedos. Esto nos lleva a callar y aguantar, en lugar de buscar maneras de liberarnos del estrés y las dudas.

Ser padre o madre implica una responsabilidad enorme y un cambio radical en nuestras vidas, de forma que es inevitable que nos afecte. Además, la falta de sueño, la incapacidad de llegar a todo por el hecho de tener un pequeño que depende de nosotros las 24 horas del día… nos hace estar cansados, irritables, nos crea problemas de pareja…

En RB Psicòlegs queremos acompañarte en este proceso, con sus días buenos y malos. Tenemos formación y experiencia en ayudar tanto a personas de forma individual como a parejas desde que se inician en la búsqueda hasta los primeros meses del bebé. Consúltanos en los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com.

Factores de riesgo en el duelo

Imagen: imagui.com

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El duelo es un proceso natural que nos permite adaptarnos a los cambios que comporta una pérdida. Sin embargo, hay situaciones en las que resulta más difícil realizar el proceso de duelo. Estas circunstancias pueden dividirse en personales (del superviviente), interpersonales (vínculo con la persona fallecida) y de la propia muerte (de la persona fallecida).

Circunstancias personales:

  • Personalidad- Aquí incluimos tanto las creencias religiosas, la filosofía vital, los recursos personales y de afrontamiento (ante los problemas, inseguridad, autoestima, capacidad para expresar sentimientos…).
  • Salud- Física y mental, antecedentes médicos y psicológicos, tratamiento farmacológico…
  • Historia de vida- Cómo ha sido su infancia, juventud, madurez y/o vejez, experiencia previa con otras pérdidas, duelos no resueltos…
  • Red de apoyo- Si mantenemos relaciones sociales numerosas y próximas que nos apoyen.

Circunstancias interpersonales:

  • La cercanía con el fallecido- Más que si era un familiar cercano o no, consideraremos si la persona estaba presente en nuestro día a día o si la veíamos una vez al año, si era una persona entrañable o más fría…
  • La “calidad” de la relación- Una relación complicada o ambivalente puede dejarnos la sensación de quedarnos con temas pendientes, cosas que no dijimos, que se nos deben unas disculpas… por más que la relación no fuera buena o cercana.
  • Dependencia de la persona fallecida- Si llevamos una vida más dependiente (hijos pequeños, cónyuges con poca autonomía…) nos veremos mucho más afectados. También el momento vital en que nos hallamos, si nuestros planes se apoyaban mucho en esa persona (trabajar en pequeños negocios familiares, relaciones de 30-40 años de duración)…

Circunstancias de la propia muerte:

  • Lo esperado del fallecimiento- Cuando nuestro ser querido es muy mayor o está muy enfermo ya vamos praparándonos para la posibilidad de que fallezca en breve, resolvemos temas pendientes, nos decimos lo que queremos decirnos a la hora de despedirnos… Una muerte inesperada nos roba esa posibilidad.
  • La edad del fallecido- Cuando la persona que perdemos es mayor de unos 80 años nos suele parecer que ha vivido lo esperado, mientras que morir antes nos parece una injusticia, por no haber podido disfrutar de la jubilación, conocer a los nietos… A menor edad, mayor sensación de injusticia.
  • La causa de la muerte- Si la persona había sufrido una enfermedad larga o degenerativa, podemos tener una sensación de cierto alivio porque haya dejado de sufrir. En el otro extremo, puede ser muy difícil de aceptar que alguien se quite la vida o que haya muerto a consecuencia directa de la acción de otra persona, por pensar que haya sido una muerte “evitable”.
  • Circunstancias extraordinarias- Que el cuerpo no pueda ser recuperado, varios fallecimientos al mismo tiempo (en un accidente de coche, por ejemplo), que el superviviente también haya recibido un daño a consecuencia del cual peligre su autonomía (herido de gravedad, pérdida de la vivienda).

El hecho de presentar uno o varios factores de riesgo no nos aboca irremediablemente a un duelo patológico, pero sí nos debe hacer conscientes de que es probable que nos resulte más difícil aceptar la pérdida, y por tanto la recuperación puede requerir más tiempo o el apoyo de un profesional especializado.

En RB Psicòlegs estamos especializados en el acompañamiento terapéutico en casos de duelo. Si crees que tú o alguien de tu entorno necesita apoyo para superar una pérdida, escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com o llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 y te orientaremos sobre qué puedes hacer en esta situación.

¿Se puede hacer terapia online?

Cada vez es más habitual realizar muchas actividades que tradicionalmente hacíamos en persona desde la comodidad de nuestro domicilio: comprar, estudiar, conocer a otras personas… De igual forma, existe la posibilidad de realizar terapia a distancia, bien sea videoconferencia, por teléfono, correo electrónico…

¿Son efectivas estas terapias a distancia? La respuesta es sí, pero con matices. Por un lado, hay que considerar el medio: aquellos que nos permiten vernos son más efectivos que aquellos en los que sólo nos oímos o nos escribimos. Hay una buena parte de comunicación que es no verbal, y es una buena fuente de información para el terapeuta, además de ayudar a transmitir el mensaje y evitar malos entendidos. Además, la relación terapéutica se establece mejor con alguien a quien puedes poner un rostro.

Por otro lado, depende también del tipo de problema: hay trastornos graves que se tratan mejor en persona, o que por el tipo de tratamiento que se requiere es necesario estar en persona, como podrían ser las fobias. Además, el propio hecho de desplazarse a la consulta ayuda al tratamiento (por ejemplo, en la depresión el arreglarse y hacer el esfuerzo de salir).

No obstante, hay circunstancias en que la terapia online puede ser la única opción, como el vivir en una zona aislada o en un país donde no se conoce el idioma, y encontrar un psicólogo que nos atienda se nos hace muy difícil. Otras veces se puede combinar, si por motivos de trabajo o salud no podemos desplazarnos hasta la consulta (y el psicólogo no ofrece la opción de visitar a domicilio). También el precio puede ser una variable a considerar, pues las sesiones online acostumbran a tener un precio más económico que las presenciales.

En RB Psicòlegs ofrecemos terapia online y a domicilio para adaptarnos a las circunstancias de las personas que nos consultan. El precio de una sesión de una hora de terapia individual online es de 35€, lo que hace nuestro servicio mucho más asequible, además de la comodidad y la discreción que ofrece este tipo de terapia. También nos desplazamos a domicilio, en un área de unos 20 kms alrededor de Terrassa, sin coste adicional (eso sí, no aplicamos los descuentos que realizamos en Terrassa).

En nuestra experiencia, la terapia online se ha mostrado como una opción muy eficaz, que ahorra tiempo y dinero, y con unas características muy similares a la atención presencial. Si deseas más información, no dudes en consultarnos en nuestra dirección de correo electrónico rbpsicolegs@gmail.com, o en los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24.