Archivo de la etiqueta: desempleo

El duelo

Imagen: funny-quotes.picphotos.net

Imagen: funny-quotes.picphotos.net

En psicología, llamamos “duelo” al proceso de adaptación por el que pasamos después de una pérdida. Solemos asociarlo al fallecimiento de un ser querido, pero en realidad hay muchos tipos de pérdida que originan un proceso de duelo: un aborto, una separación, una enfermedad importante, la pérdida del trabajo, del estatus económico, un traslado a otra ciudad o país… Podemos hacernos una idea de cuánto nos afecta cada tipo de pérdida mirando la escala de Holmes y Rahe.

Cada duelo tiene unas características propias que lo hacen más o menos difícil de superar: si la pérdida ha sido inesperada, si hemos sufrido otra pérdida reciente, la red social de la que disponemos… También las personas tenemos diferentes situaciones que marcarán el ritmo el proceso, de forma que es difícil estimar a priori cómo será ese proceso o cuánto durará. La combinación de todos estos factores dará lugar a un duelo “normal” (aquel que, a mayor o menor ritmo, va mostrando una evolución), un duelo complicado (aquel con factores de riesgo para impedir elaborar un duelo “normal”) o un duelo patológico (aquel en que el proceso de duelo se ve alterado por la aparición de problemas o trastornos como consumo de drogas o alcohol, depresión, intentos de suicidio…).

El duelo suele dividirse en diferentes etapas, que varían según los autores. Si la pérdida ha sido inesperada, lo más habitual es pasar primero por una fase de incredulidad o de negación, de no aceptar que la pérdida es real. Después es común pasar por una fase en que los sentimientos son muy intensos (rabia, tristeza, culpa…). En la siguiente fase, la intensidad baja, y se empiezan a retomar pequeñas actividades de antes de la pérdida. Finalmente, se recoloca lo perdido en un lugar en que posiblemente nos acompañe toda la vida, pero ya no es tan doloroso e incluso podemos recordar con una sonrisa los buenos momentos. Hay personas que incluso llegan un poco más alla, dando una significación nueva a esa pérdida, agradeciendo el aprendizaje o la situación nueva en la que nos ha permitido situarnos.

Si vamos avanzando en nuestro proceso, por lento que sea, es una buena señal. Pero si estamos bloqueados, si nos sentimos muy desesperanzados, si estamos llevando a cabo conductas de riesgo para nuestra salud… es importante buscar la ayuda de un profesional. El dolor por la pérdida no se puede eliminar de raíz, hay que pasarlo y aprender a vivir sin lo que hemos perdido. Pero el psicólogo puede ayudar a gestionar las emociones, dándonos técnicas y tareas que nos permitan expresar lo que sentimos, librarnos de pensamientos inadecuados, volver a hacer actividades que nos permitan disfrutar de lo que tenemos…. En definitiva, que nos permitan recuperar el bienestar con la vida.

Si tú o alguien de tu entorno está atravesando un duelo complicado o patológico, podemos ayudaros. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com, y te informaremos.

Para quien no pudo venir…

¡Estamos muy contentos con cómo fue la inauguración! Ha supuesto mucho trabajo y muchos nervios, pero el resultado nos compensa de sobras:

10419051_10204875141856515_5156811262014248977_n

 

10734277_10204875142176523_4706024720746813487_n

Estos dos nuevos espacios nos suponen poder ofrecer un abanico mucho mayor de servicios, pero con las mismas condiciones de siempre: primera visita gratuita, descuentos para personas en situación de desempleo, jubilados y familias numerosas o monoparentales… También ofrecemos un descuento por acudir a las sesiones en horario de mañana o por ser cliente de otro de nuestros servicios (para la misma unidad familiar).

Nuestros nuevos servicios (aula de estudio, talleres de matemáticas y lectoescritura, grupos de apoyo terapéutico, charlas y talleres…) se irán implementando a medida que se vayan creando los grupos. Por favor, poneos en contacto con nosotros para informaros de las condiciones (horarios, tarifas…), así como para cualquier duda o sugerencia.

¡Muchas gracias a los que nos acompañásteis, y a todos por seguirnos!

¡Inauguramos (por fin)!

Imagen: sbgireland.com

Imagen: sbgireland.com

Este sábado 25 de octubre, a las 19:00, inauguramos nuestra nueva sede en el centro “Ojos de Buda”, en avenida de Barcelona, 224 de Terrassa.

Se ha hecho esperar mucho más de lo que esperábamos, pero ahora sí que empezamos nuestra andadura con nuevos servicios. En psicología, ofrecemos coaching personal y organizamos grupos de apoyo terapéutico de duelo, duelo perinatal, dolor crónico, separaciones/divorcios, padres de niños y adolescentes con necesidades educativas específicas… En psicopedagogía, ofrecemos aula de estudio para Primaria y Secundaria, talleres de matemáticas y lectoescritura para Infantil y Primaria…

También iremos programando actividades, talleres y cursos de diversos temas: crecimiento personal, escuela de padres, memoria, habilidades sociales, crianza…

Todo esto con las mismas condiciones que ofrecíamos hasta ahora: primera consulta informativa gratuita, descuentos especiales para familias numerosas/ monoparentales, jubilados y personas en situación de desempleo… Atención y tratamiento psicológicos y psicopedagógicos de calidad, a medida de cada caso y con la cercanía y la profesionalidad de siempre.

¡Estamos muy ilusionados con este proyecto, y esperamos que nos acompañéis el sábado!

¿Cómo nos afecta estar desempleados?

Imagen: patdollard.com

Imagen: patdollard.com

Los efectos del desempleo varían en función de la situación de cada uno y del tiempo que se prolongue, pero en general podemos hablar de ansiedad, frustración, insomnio, estrés, desánimo, pérdida de autoestima, pesimismo… hasta el punto de que nuestra salud se vea afectada gravemente, llegando a obesidad, trastornos digestivos, estados depresivos, adicciones…

Es inevitable que el desempleo nos afecte. Nuestra situación económica peligra, nuestra vida social se reduce, muchos de nuestros proyectos pueden verse frenados en seco… Todos los cambios cuestan de asimilar, pero en este caso y debido a la situación en que se halla el país, quedarse en paro o lanzarse a buscar el primer empleo se antoja como una misión imposible.

En otros tiempos, quedarse en paro podía verse como una buena oportunidad de hacer un cambio a mejor, como ese empujoncito que nos ayudaba a alejarnos de nuestra zona de confort. Ahora mismo, se vive como un drama y como poco menos que una sentencia a ser desempleados de larga duración.

En esta situación, como en muchas otras, nuestros pensamientos son los que van a marcar la diferencia entre mantenerse a flote o caer en una espiral descendente. Algo que debemos tener muy claro es que hay cosas que no están en nuestras manos: la situación es la que es, hay poco trabajo y muchos aspirantes, y conseguir un empleo es difícil. Pero ante esta situación, que escapa a nuestro control, estamos nosotros y nuestros pensamientos, que sí podemos controlar.

Es nuestra decisión si vamos a luchar o vamos a bajar los brazos y dejar que se nos venga el mundo encima. Claro que es difícil mantener el optimismo si no sabemos si podremos pagar la hipoteca o el alquiler, o si podremos dar de comer a nuestros hijos a fin de mes, pero ése es el peor caso y lo que sí que acabará pasando sin luchar. Pero si no me rindo mis perspectivas son siempre mejores. Necesitamos marcarnos rutinas, decidir cuáles son nuestros objetivos y planear una estrategia.

Y es que no todo pasa por conseguir un trabajo, sea cual sea. Hemos de valorar nuestra situación, revisar nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y en función de ello decidir. Decidir si queremos un trabajo cualquiera, si queremos el mismo tipo de trabajo, si podemos prepararnos para hacer otra cosa, si podemos ponernos por nuestra cuenta, si nos planteamos un traslado, o incluso si podemos permitirnos reducir gastos y no trabajar durante un período de tiempo más o menos largo. En el próximo artículo hablaremos de estrategias concretas para evitar el desánimo y cómo organizarnos para conseguir nuestro objetivo.

La pirámide de Maslow

Imagen: comocualquiera.com

Imagen: comocualquiera.com

El psicólogo estadounidense Abraham Maslow desarrolló en 1943 la teoría de la jerarquía de las necesidades humanas, más conocida como pirámide de las necesidades de Maslow o simplemente pirámide de Maslow. Según esta teoría, las necesidades de las personas se pueden ordenar en diversas categorías de forma jerárquica, siendo las de más abajo las básicas (fisiología, seguridad, afiliación y reconocimiento) y la superior de crecimiento (autorrealización).

En las categorías básicas se hayan las necesidades que motivan por su ausencia, es decir, que cuando no las tenemos actuamos para conseguirlas y cuanto más tiempo pasamos sin ellas mayor es nuestra necesidad de conseguirlas. En el primer nivel se hallan las necesidades denominadas fisiológicas, que son el respirar, alimentarse (e hidratarse), descansar, el sexo y la homeóstasis (mantener la temperatura corporal estable). En el siguiente nivel, hallamos las necesidades de seguridad (física, de recursos, familiar, de empleo, moral, de salud y de propiedad privada), de afiliación o sociales (amistad, afecto, intimidad sexual) y de reconocimiento o estima (confianza, respeto, éxito).

Por ejemplo, no podemos pasar mucho tiempo sin descansar, cuando estamos cansados buscaremos la forma de descansar, y si algo nos lo impide esta necesidad se volverá cada vez más imperiosa, hasta que apartemos o releguemos todo lo demás para conseguirla. Como estas necesidades van desde la supervivencia pura (la necesidad de respirar) hasta otras que, aunque muy importantes, no son vitales, debemos asegurarnos de tener las del nivel inferior antes de pasar al superior. Si estamos descansados, alimentados, hidratados… podemos pensar en buscar un lugar adecuado donde vivir, en proteger nuestra salud, en tener una educación… para posteriormente pensar en nuestras relaciones sociales y por último plantearnos nuestras perspectivas de éxito en nuestra profesión, el respeto de los demás…

En la parte superior de la pirámide, se hallarían las personas autorrealizadas. Tras tener cubiertas todas las necesidades básicas, las personas pueden alcanzar un estado de equilibrio en el que aceptan la realidad, no se dejan llevar por los prejuicios, son creativas…

Independientemente de que para cada uno de nosotros algunas necesidades puedan estar un escalón por encima o por debajo, sí que es cierto que cada uno necesita cubrir sus necesidades básicas antes de poder dedicar nuestras energías a un nivel superior, o nuestras capacidades se verán mermadas. Es importante ser conscientes de que no podemos estar bien ni con nosotros mismos ni con los demás si no nos cuidamos y nos aseguramos de tener y garantizar en el futuro lo básico.

Hay situaciones en la vida que nos arrebatan una necesidad que teníamos cubierta, como quedarnos en paro, separarnos de nuestra pareja, atravesar un duelo… En estos casos, es frecuente focalizar nuestra atención en esa pérdida e intentar en la medida de lo posible volver a cubrirla, olvidándonos de las necesidades básicas. Para recuperar el equilibrio, debemos volver al primer nivel de la pirámide, asegurarnos de que estamos bien surtidos de lo básico, y a partir de ahí volver a construir lentamente una base firme sobre la que asentar el resto de necesidades.