Archivo de la etiqueta: insomnio

“Baby blues”: la tristeza postparto

Después del parto, muchas mujeres experimentan lo que se conoce como “baby blues”, una etapa durante la cual son frecuentes las ganas de llorar sin motivo aparente, la irritabilidad, la susceptibilidad, las dificultades para conciliar el sueño, la pérdida del apetito, la fatiga…

Estos cambios de humor aparecen en la semana posterior al parto (lo habitual es entre 3 y 5 días después), y son debidos principalmente al incremento en el nivel de hormonas como la progesterona y los estrógenos. Además, hay que sumar las dificultades para dormir del tirón, puesto que el bebé suele despertarse frecuentemente, el desgaste del período de lactancia, las preocupaciones y dudas sobre si se está atendiendo correctamente a las necesidades del bebé, y las dificultades de adaptación al rol de madre (renuncia a actividades, falta de tiempo para atender a las tareas del hogar y a las necesidades individuales…).

Esta tristeza es muy habitual, dado que la etapa del puerperio es muy exigente física y emocionalmente, y más viniendo de otras etapas duras como son el embarazo (y sus molestias para moverse o dormir, por ejemplo) y el parto (con intervenciones como la episiotomía o la cesárea). Además, no deja de ser una gran desconocida, pues todo el mundo espera que la nueva mamá se sienta feliz con su bebé y muchas veces nos avergüenza sentirnos tristes o irritadas, por lo que nos limitamos a callar y a poner una falsa sonrisa.

Es importante conocer que esta etapa existe, y compartir nuestros sentimientos con nuestra pareja o los más allegados, para que nos apoyen, nos echen una mano y no nos veamos sobrepasadas por las exigencias. Si notamos que los sentimientos son demasiado intensos o demasiado duraderos, sentimos que nos cuesta mantener el apego con nuestro bebé, empezamos a descuidar nuestra alimentación en exceso, padecemos insomnio o somnolencia sin importar las horas que hayamos dormido… pueden ser señales de alerta de que el “baby blues” está dando paso a una depresión posparto, en cuyo caso debemos consultar con un profesional.

Si necesitas apoyo psicológico, no dudes en llamarnos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escribirnos a rbpsicolegs@gmail.com. Estamos especializados en psicología perinatal, para atender todas aquellas dificultades a las que se enfrentan las personas en el proceso de convertirse en padres.

Anuncios

¿Cómo nos afecta estar desempleados?

Imagen: patdollard.com

Imagen: patdollard.com

Los efectos del desempleo varían en función de la situación de cada uno y del tiempo que se prolongue, pero en general podemos hablar de ansiedad, frustración, insomnio, estrés, desánimo, pérdida de autoestima, pesimismo… hasta el punto de que nuestra salud se vea afectada gravemente, llegando a obesidad, trastornos digestivos, estados depresivos, adicciones…

Es inevitable que el desempleo nos afecte. Nuestra situación económica peligra, nuestra vida social se reduce, muchos de nuestros proyectos pueden verse frenados en seco… Todos los cambios cuestan de asimilar, pero en este caso y debido a la situación en que se halla el país, quedarse en paro o lanzarse a buscar el primer empleo se antoja como una misión imposible.

En otros tiempos, quedarse en paro podía verse como una buena oportunidad de hacer un cambio a mejor, como ese empujoncito que nos ayudaba a alejarnos de nuestra zona de confort. Ahora mismo, se vive como un drama y como poco menos que una sentencia a ser desempleados de larga duración.

En esta situación, como en muchas otras, nuestros pensamientos son los que van a marcar la diferencia entre mantenerse a flote o caer en una espiral descendente. Algo que debemos tener muy claro es que hay cosas que no están en nuestras manos: la situación es la que es, hay poco trabajo y muchos aspirantes, y conseguir un empleo es difícil. Pero ante esta situación, que escapa a nuestro control, estamos nosotros y nuestros pensamientos, que sí podemos controlar.

Es nuestra decisión si vamos a luchar o vamos a bajar los brazos y dejar que se nos venga el mundo encima. Claro que es difícil mantener el optimismo si no sabemos si podremos pagar la hipoteca o el alquiler, o si podremos dar de comer a nuestros hijos a fin de mes, pero ése es el peor caso y lo que sí que acabará pasando sin luchar. Pero si no me rindo mis perspectivas son siempre mejores. Necesitamos marcarnos rutinas, decidir cuáles son nuestros objetivos y planear una estrategia.

Y es que no todo pasa por conseguir un trabajo, sea cual sea. Hemos de valorar nuestra situación, revisar nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y en función de ello decidir. Decidir si queremos un trabajo cualquiera, si queremos el mismo tipo de trabajo, si podemos prepararnos para hacer otra cosa, si podemos ponernos por nuestra cuenta, si nos planteamos un traslado, o incluso si podemos permitirnos reducir gastos y no trabajar durante un período de tiempo más o menos largo. En el próximo artículo hablaremos de estrategias concretas para evitar el desánimo y cómo organizarnos para conseguir nuestro objetivo.

Consejos para dormir mejor

El insomnio es posiblemente el trastorno del sueño más común, y un síntoma habitual en trastornos como la ansiedad y la depresión. Dependiendo de cuándo se produce la dificultad para dormir, podemos distinguir entre tres tipos de insomnio:

  • Insomnio inicial– Dificultad para conciliar el sueño cuando nos vamos a dormir. Es el más común de los tres.
  • Insomnio intermedio– Despertarse frecuentemente durante la noche.
  • Insomnio terminal– Despertarse mucho antes de lo que teníamos previsto y no poder volver a dormir.

Aunque existen medicamentos para tratar el insomnio, siempre es preferible usarlos puntualmente y tratar de mejorar la higiene del sueño, ya que la medicación puede tener efectos secundarios, reducir la efectividad con el uso prolongado y crear dependencia. A continuación presentamos una lista de remedios sencillos de poner en práctica:

1- Mejora los hábitos de alimentación– Come sano, cena ligero y no vayas a la cama con el estómago lleno (aunque tampoco con hambre). Hay que evitar la cafeína al menos 4 horas antes de acostarse. Evita también el alcohol (aunque sea un depresor del sistema nervioso provoca despertares durante la noche) y el tabaco (al contrario de lo que suele pensarse, la nicotina es un estimulante).

2- Haz ejercicio por las tardes- El ejercicio moderado y regular (lo recomendable son unos 30 minutos todos los días que sea posible) ayuda a conseguir un sueño más profundo, aunque sus beneficios se notan sólo si se practica por la tarde, si se hace en la mañana el efecto se pierde. Eso sí, tampoco es recomendable practicar un deporte intenso menos de 3 horas antes de ir a dormir, porque se activaría en exceso el sistema nervioso.

3- Cuida el entorno donde duermes- Mantén la habitación limpia, fresca, ventilada y ordenada. También es importante evitar los ruidos (teléfono, tráfico, vecinos…), por ejemplo utilizando unos tapones o el llamado “ruido blanco” (un ventilador, sonido de olas). La oscuridad total nos garantiza un descanso más reparador gracias a mantener la liberación de melatonina (una hormona que regula los ritmos circadianos- día y noche). ¡Y cuidado con los mosquitos o cualquier otro insecto!

4- Mantén las rutinas- Acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, incluídos los fines de semana (si te levantas muy, muy temprano puedes darte un pequeño margen, pero no debería ser de más de una hora si tienes problemas para conciliar el sueño por la noche). Realiza también las mismas tareas, a ritmo tranquilo: tomar un vasito de leche, cepillarse los dientes, ponerse el pijama…

5- Crea un ambiente propicio- En las horas previas a irte a la cama, mantén una luz tenue en el salón, no veas programas de televisión que te estimulen en exceso, limita el uso del ordenador, realiza actividades tranquilas como leer o tejer… Si tienes pareja, aprovecha los beneficios que aporta el contacto físico (puede que estéis muy cansados para el sexo, pero las caricias y los abrazos son igual de importantes).

6- No te lleves las preocupaciones a la cama- Intenta no pensar en los problemas, ya que no es el momento de buscar soluciones. Si tienes algo pendiente rondando por la cabeza, levántate, anótalo y ya te encargarás de ello al día siguiente.

7- Olvida el paso del tiempo- Intenta no ser consciente de la hora: no tengas el reloj o el despertador a la vista (gíralo hacia la pared o escóndelo detrás de la lámpara), y nada de segunderos que hagan “tic-tac”.

8- No des vueltas en la cama- Si a pesar de todo te cuesta coger el sueño o te despiertas a media noche, es mejor levantarte. Bebe un trago de agua, ve al baño, siéntate a ojear una revista o mirar un rato la tele. Cuando vuelvas a notar somnolencia, ve a la cama.

¡Felices sueños!