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Mitos de las Altas Capacidades

Se estima que el porcentaje de alumnos de Altas Capacidades identificados, incluso tomando la prevalencia más restrictiva posible (niños que puntúan por encima de 130 en tests de inteligencia como el WISC-IV, entorno al 2%), es ínfimo. Depende de cada Comunidad Autónoma, pero por lo general se halla por debajo del 5% del total de alumnos con Altas Capacidades. ¿Cómo es posible que la enorme mayoría de estos niños y adolescentes pasen por la educación obligatoria sin que nadie los evalúe ni aplique las medidas necesarias para su correcta atención educativa?

Parte del problema se encuentra en la multitud de mitos y estereotipos que rodean a este colectivo, y que hace de ellos uno de los grandes desconocidos. Es verdad que son un grupo muy heterogéneo, con lo que enumerar una serie de características es complicado y poco útil para su identificación. No obstante, queremos citar algunas de las ideas generalizadas en la imaginación colectiva:

  • Sacan 10 en todos los exámenes de todas las asignaturas- Depende tanto de su tipo de Alta Capacidad como de su motivación. Es cierto que suelen ser niños que aprenden deprisa y con buena memoria, pero un niño con un talento verbal puede suspender matemáticas, de la misma forma que puede suspender lengua o inglés si pierde el interés por la materia. También es posible que un niño superdotado saque peores notas o sea más lento en los cálculos que un niño con un talento matemático, puesto que la superdotación es una capacidad superior en todas las áreas, mientras que el talento simple es una capacidad muy superior en sólo un área. Hay que valorar mucho más allá de las notas o del rendimiento.
  • Son torpes y no les gusta el deporte- Tanto su desarrollo físico como sus intereses dependen de cada niño, y no hay relación con sus capacidades intelectuales. Además, un niño o niña con un talento espacial y corporal muy elevado puede ser un as de los deportes y suspender en matemáticas y lengua, y aún así ser un alumno de altas capacidades.
  • Son superdotados de nacimiento- Las altas capacidades son como el motor de un coche: por mucho que tenga 200CV, si no lo sacas del garaje no es diferente de otro coche mucho menos potente. Así pues, por más que biológicamente posea esa capacidad, si no le damos oportunidad de desarrollarse dotándoles de un contexto apropiado esas capacidades se quedarán en letargo.
  • Son serios y “repelentes”- A menudo tienen un sentido del humor más avanzado que sus compañeros, captando antes los dobles sentidos y las ironías, y usando su creatividad para gastar bromas.
  • Son unos “sabelotodos” que levantan la mano todo el tiempo y corrigen constantemente al profesor- Especialmente en el caso de las niñas, a menudo intentan pasar desapercibidos, quieren integrarse con sus compañeros y no les gusta destacar. Si son identificados durante la adolescencia, muchos piden a sus padres que no digan nada en el colegio, no quieren que les pongan a hacer actividades diferentes o subir de curso, y que sus amigos puedan pensar que son “raros”.
  • Se aburren en clase- Esto no les hace distintos a sus compañeros, pues muchos niños se aburren independientemente de su capacidad. Lo que sí puede pasarles es que a menudo parezcan distraídos o se entretengan hablando, jugando o haciendo actividades menos disruptivas como dibujar o leer. Esto se debe a que suelen aprender lo que se explica en clase con más rapidez, de forma que crean el hábito de “conectarse” el tiempo justo para hacer lo que se les requiere, y vivir en su mundo o entretenerse como puedan el resto del tiempo.
  • Quieren aprender física, química, astronomía, matemáticas… desde pequeños- Los hay que sí, pero también que no. Es verdad que hay temas que parece que triunfan especialmente entre ellos, como el espacio, los dinosaurios, el cuerpo humano y muchos otros, pero cada niño tiene sus intereses independientemente de sus capacidades.
  • Pueden dividir o hacer raíces cuadradas desde que están en Educación Infantil- Pues es posible que algunos sean capaces, pero en todo caso alguien les debe haber enseñado o proporcionado los medios para aprender. Esta idea de que aprenden “mágicamente” es especialmente perjudicial cuando se plantea una aceleración: aprenden rápido y a veces aprenden solos (a leer, por ejemplo, porque se fijan en cómo lo hacen los demás). Pero si se les sube de curso, debe prepararse y tomar medidas tanto antes como después, no simplemente esperar que los contenidos del curso que se han saltado les lleguen por ósmosis.
  • No tienen amigos y prefieren leer a jugar- Algunos tienen dificultades a nivel social, porque pueden tener un lenguaje muy desarrollado o unos intereses complejos que les hace sentirse poco integrados con niños de la misma edad, y prefieren relacionarse con niños mayores o adultos, a los que sienten más “cercanos” o interesantes. Otros en cambio están perfectamente integrados y son auténticos líderes en su clase.
  • Tienen más desequilibrios mentales- No es cierto, las Altas Capacidades no les hacen más vulnerables a las patologías. Lo que sí ocurre es que la falta de identificación y de medidas les pueden crear problemas, pero no por su capacidad, sino por las limitaciones que se les imponen, que pueden provocarles frustración, desmotivación, baja autoestima, fracaso escolar… Y tampoco les protegen de otras posibles dificultades, como el TDAH o la dislexia. Es lo que se conoce como doble excepcionalidad, aún más difícil de identificar puesto que las Altas Capacidades les ayudaría a compensar las dificultades.
  • Se dan en hijos de familias de clase alta- Las altas capacidades pueden aparecer en cualquier familia, sin importar la clase social. Y tiene un componente genético, de manera que si alguien de la familia lo es, es probable que alguien más lo sea (hermanos, padres, tíos…).
  • Cuando se identifica a uno, hay que subirlo de curso- La aceleración es una de las medidas posibles, y suele funcionar bien en niños superdotados o con talento académico. Como hemos dicho, si se decide acelerar, hay que prepararlo bien, tomando medidas antes y después, puesto que sólo la aceleración no es suficiente. Y hay más medidas: aceleraciones parciales o flexibilizacionesagrupamiento, enriquecimiento curricular (ampliaciones, adaptaciones, entrenamiento metacognitivo, enriquecimiento aleatorio…), cambios en la metodología, fomento de la creatividad…

Si sospechas que tu hijo o uno de tus alumnos puede ser un niño o adolescente con altas capacidades, no dudes en contactar con nosotros en los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24, o en la dirección de correo electrónico rbpsicolegs@gmail.com.

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La importancia de la detección en Altas Capacidades

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Imagen: news.com.au

Ayer asistimos a una charla sobre Altas Capacidades, impartida por una psicóloga especializada en el tema. Una madre preguntó por qué se debía “diagnosticar” a un niño con altas capacidades a los 3-5 años, si hasta los 6-8 años no había manera de saber si ese “diagnóstico” era de altas capacidades o sólo precocidad.

En primer lugar, ponemos “diagnóstico” así, entrecomillado, porque las Altas Capacidades no son un trastorno a diagnosticar. Es una manera de aprender, de entender, de percibir… en definitiva, una manera de ser, y en muchos casos (no todos) requiere una serie de medidas para desarrollar esas capacidades y que no se generen problemáticas. Es mucho más apropiado el término “detección” o “identificación” para la evaluación que se les realiza.

En segundo lugar, y como decimos, en muchos casos estos niños necesitan una atención específica para el desarrollo de sus capacidades. Tener Altas Capacidades no significa que los niños aprenden de la nada, que el día que cumplen los 4 años saben la lista de los reyes godos por ósmosis. Las Altas Capacidades son un potencial: como quien tiene un coche con un motor de 130 caballos, aparcado al lado de uno con un motor de 100. Cuando ambos están parados, son iguales, de hecho el de 100CV puede tener un aspecto mucho más deslumbrante, ser de un color más llamativo y tener unos asientos muy cómodos. Pero cuando pones ambos coches en la carretera, especialmente en una cuesta arriba, el de 130CV seguramente subirá más deprisa y llegará antes a la cima. Sí, “seguramente”, no se puede afirmar con rotundidad, ya que depende mucho de cómo se le conduzca, pues si el conductor no lo lleva en la marcha correcta, y no traza bien las curvas, puede que se acabe calando o que se salga de la carretera. Y a más potencia de motor, más probable es que el coche sea más complicado de conducir, que debamos tener cuidado de no acelerar más de la cuenta.

La metáfora del coche ilustra muy bien lo que son estos niños: pueden venir en todos los tamaños, colores y formas, pueden tener motores de diversa potencia, y necesitan combustible y un buen conductor para que el rendimiento sea óptimo, de lo contrario puede producirse un accidente. De ahí que necesitemos identificarlos, saber exactamente qué tenemos entre manos, qué necesitan para funcionar bien… Claro que podemos tener el coche parado 8 años, pero qué absurdo, ¿verdad? ¿Para qué íbamos a dejar un coche fantástico 8 años cogiendo polvo, sin ningún tipo de mantenimiento ni atenciones?

En respuesta a la pregunta de la mamá de la charla, es importante la evaluación aunque sea sólo una pre-detección, para empezar a aplicar las medidas de apoyo educativo, emocional y social que sus particularidades pueden requerir, sea que se queda en precocidad o siga mostrando una capacidad superior. No es seguro que vayan a desarrollar un problema concreto, pero sí tienen un factor de riesgo para problemáticas tan variadas como la ansiedad, el fracaso escolar o el bullying, que con las medidas que tienen derecho a recibir por la ley de atención a la diversidad pueden paliarse o evitarse. Además, suelen ser unos niños que en los primeros años muestran una gran curiosidad por el entorno que les rodea, por el funcionamiento de las cosas, con gran capacidad de concentración en una tarea, una alta productividad… Cuando no se les proporciona la posibilidad de dar salida a estas inquietudes y a sus capacidades, la frustración o la desmotivación pueden llevarles a que su talento no se aproveche, no sean conscientes de su potencial real y acaben infrautilizando sus capacidades tanto a nivel académico como personal.

Introducción a las altas capacidades

Imagen: ampacam.blogspot.com.es

Imagen: ampacam.blogspot.com.es

Usamos la expresión “altas capacidades” para englobar una serie de variantes de una capacidad superior a la media en algunas o varias de las diferentes inteligencias (verbal, lógico-matemática, espacial, interpersonal…), así como otros recursos como la creatividad, la memoria o la percepción. Antes de profundizar más en el tema, creemos necesario definir cada uno de los términos.

En concreto, vamos a distinguir entre superdotación, talento (simple o complejo) y precocidad:

  • Superdotación o sobredotación– Un superdotado es una persona que presenta una aptitud elevada (centil superior a 75) en todas las capacidades intelectuales. Al no requerir tener un nivel extremo, y presentar también una buena inteligencia interpersonal, algunos casos pueden ser difíciles de detectar, por estar muy bien integrados y adaptados a su grupo-clase.
  • Talento– Hablamos de talento simple cuando se tiene una capacidad muy elevada sólo en una habilidad concreta (centil superior a 90, pudiendo, por tanto, obtener en este área un rendimiento muy superior a un superdotado) y de talento complejo cuando son varias las habilidades de nivel muy elevado (por ejemplo el talento académico, que incluye la inteligencia verbal, la lógico-matemática y una buena memoria). El resto de ámbitos presenta un nivel igual o incluso inferior a la media.
  • Precocidad– La precocidad es un fenómeno asociado al desarrollo, ya que el niño está más avanzado en algunas áreas respecto a sus pares, asemejándose más a niños mayores. Al finalizar el desarrollo, sus capacidades se hallarán en la media o bien puede acabar mostrando talento en algún área en particular, pero las demás serán las que le correspondan por edad.

La identificación de las altas capacidades debe realizarse con prudencia en niños menores de 6 años, dado que faltan pruebas para evaluar aspectos tan importantes como la creatividad, y se recomienda repetir la evaluación al cabo de unos pocos años. No obstante, es importante detectarlos para intentar aprovechar su potencial desde el principio y ofrecerles la mejor respuesta educativa a sus necesidades específicas.