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¡Nuevas tarifas 2015!

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En septiembre entraron en vigor las nuevas tarifas. A partir de ahora, las sesiones individuales costarán 50€, las sesiones de terapia de pareja 60€ y las sesiones familiares (con 2 profesionales) 70€ (encontrarás una lista más completa de nuestros servicios con su coste correspondiente en la pestaña “tarifas”).

El precio de la terapia online se mantiene en 30€/sesión, siendo la alternativa más económica para aquellos tratamientos que permitan esta modalidad. La tarifa plana de reeducación de las necesidades educativas específicas (TDAH, dislexia, TEA, AACC…) también se mantiene en 120€/mensuales para una hora semanal (consultar condiciones y el resto de tarifas en la pestaña “tarifas”).

Seguimos haciendo descuentos en horario de mañana (entre 9 y 14h), y a familias monoparentales y/o numerosas, desempleados y jubilados, si venís a nuestra consulta de la calle Topete 35, despacho 9. Hemos ampliado nuestros descuentos también a estudiantes universitarios, para que todos aquellos que pasáis por situaciones complicadas a nivel económico podáis tener una atención psicológica de calidad.

Además, nuestros grupos de apoyo terapéutico permiten recibir atención psicológica en algunas situaciones (duelo, duelo perinatal, dolor crónico, separación/divorcio…) en las que necesitamos tanto consejo y herramientas de un profesional como un grupo de personas que están pasando por lo mismo, y así podernos expresar libremente y sabiéndonos comprendidos. El coste de estos grupos es de 60€/ mensuales (sesiones de 1h y media semanales).

Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 e infórmate, la primera consulta es gratuita y sin compromiso.

Nuevos grupos de apoyo terapéutico

Imagen: swisscottage.candem.sch.uk

Imagen: swisscottage.candem.sch.uk

En la vida nos encontramos situaciones muy difíciles (pérdida de un ser querido, un bebé que no llega, una enfermedad crónica, una separación o un divorcio…), en las que el apoyo y la experiencia de personas que están pasando por lo mismo nos puede resultar de gran ayuda.

En RB Psicòlegs queremos ofrecerte un espacio para ayudarte a superar estas circunstancias en compañía. Los grupos de apoyo terapéutico pueden ser un complemento o una alternativa a un tratamiento psicológico individual. Este tipo de terapia grupal tiene unas características que la diferencian de la individual:

  • La periodicidad es semanal, de una hora y media de duración, pero el coste es mucho más bajo.
  • Están dirigidas por un terapeuta experto en el tema, que cada semana propone algún tema de interés para el grupo y regula las intervenciones, asegurando que cada participante reciba el tiempo, el apoyo y el respeto necesarios.
  • Cada uno decide el nivel de participación en el grupo que desee, tanto si se desea explicar su historia como si no, el nivel de detalle que quiere compartir, si quiere expresar sus sentimientos o mantenerse más en segundo plano y escuchar las experiencias de los demás… No se obliga a nadie a nada que no desee hacer.
  • Los participantes se hallan a menudo en momentos diferentes de la experiencia (algunos la tienen muy reciente, otros pasaron por ella hace ya un tiempo…), de forma que tenemos su referencia para ver lo que hemos recorrido y lo que aún nos falta por recorrer en el camino, saber qué nos puede esperar aún…
  • En ocasiones puede acudir a la sesión de grupo algún experto en un tema relacionado, o alguien que ya haya pasado por ello y lo haya superado, que compartirá sus conocimientos u otro punto de vista.

Si te hayas en una situación difícil y quieres saber más sobre nuestros grupos de apoyo terapéutico, llámanos al 622 26 60 40 o al 629 97 33 24, o mándanos un correo electrónico a rbpsicolegs@gmail.com, y te informaremos.

El duelo

Imagen: funny-quotes.picphotos.net

Imagen: funny-quotes.picphotos.net

En psicología, llamamos “duelo” al proceso de adaptación por el que pasamos después de una pérdida. Solemos asociarlo al fallecimiento de un ser querido, pero en realidad hay muchos tipos de pérdida que originan un proceso de duelo: un aborto, una separación, una enfermedad importante, la pérdida del trabajo, del estatus económico, un traslado a otra ciudad o país… Podemos hacernos una idea de cuánto nos afecta cada tipo de pérdida mirando la escala de Holmes y Rahe.

Cada duelo tiene unas características propias que lo hacen más o menos difícil de superar: si la pérdida ha sido inesperada, si hemos sufrido otra pérdida reciente, la red social de la que disponemos… También las personas tenemos diferentes situaciones que marcarán el ritmo el proceso, de forma que es difícil estimar a priori cómo será ese proceso o cuánto durará. La combinación de todos estos factores dará lugar a un duelo “normal” (aquel que, a mayor o menor ritmo, va mostrando una evolución), un duelo complicado (aquel con factores de riesgo para impedir elaborar un duelo “normal”) o un duelo patológico (aquel en que el proceso de duelo se ve alterado por la aparición de problemas o trastornos como consumo de drogas o alcohol, depresión, intentos de suicidio…).

El duelo suele dividirse en diferentes etapas, que varían según los autores. Si la pérdida ha sido inesperada, lo más habitual es pasar primero por una fase de incredulidad o de negación, de no aceptar que la pérdida es real. Después es común pasar por una fase en que los sentimientos son muy intensos (rabia, tristeza, culpa…). En la siguiente fase, la intensidad baja, y se empiezan a retomar pequeñas actividades de antes de la pérdida. Finalmente, se recoloca lo perdido en un lugar en que posiblemente nos acompañe toda la vida, pero ya no es tan doloroso e incluso podemos recordar con una sonrisa los buenos momentos. Hay personas que incluso llegan un poco más alla, dando una significación nueva a esa pérdida, agradeciendo el aprendizaje o la situación nueva en la que nos ha permitido situarnos.

Si vamos avanzando en nuestro proceso, por lento que sea, es una buena señal. Pero si estamos bloqueados, si nos sentimos muy desesperanzados, si estamos llevando a cabo conductas de riesgo para nuestra salud… es importante buscar la ayuda de un profesional. El dolor por la pérdida no se puede eliminar de raíz, hay que pasarlo y aprender a vivir sin lo que hemos perdido. Pero el psicólogo puede ayudar a gestionar las emociones, dándonos técnicas y tareas que nos permitan expresar lo que sentimos, librarnos de pensamientos inadecuados, volver a hacer actividades que nos permitan disfrutar de lo que tenemos…. En definitiva, que nos permitan recuperar el bienestar con la vida.

Si tú o alguien de tu entorno está atravesando un duelo complicado o patológico, podemos ayudaros. Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com, y te informaremos.

La pirámide de Maslow

Imagen: comocualquiera.com

Imagen: comocualquiera.com

El psicólogo estadounidense Abraham Maslow desarrolló en 1943 la teoría de la jerarquía de las necesidades humanas, más conocida como pirámide de las necesidades de Maslow o simplemente pirámide de Maslow. Según esta teoría, las necesidades de las personas se pueden ordenar en diversas categorías de forma jerárquica, siendo las de más abajo las básicas (fisiología, seguridad, afiliación y reconocimiento) y la superior de crecimiento (autorrealización).

En las categorías básicas se hayan las necesidades que motivan por su ausencia, es decir, que cuando no las tenemos actuamos para conseguirlas y cuanto más tiempo pasamos sin ellas mayor es nuestra necesidad de conseguirlas. En el primer nivel se hallan las necesidades denominadas fisiológicas, que son el respirar, alimentarse (e hidratarse), descansar, el sexo y la homeóstasis (mantener la temperatura corporal estable). En el siguiente nivel, hallamos las necesidades de seguridad (física, de recursos, familiar, de empleo, moral, de salud y de propiedad privada), de afiliación o sociales (amistad, afecto, intimidad sexual) y de reconocimiento o estima (confianza, respeto, éxito).

Por ejemplo, no podemos pasar mucho tiempo sin descansar, cuando estamos cansados buscaremos la forma de descansar, y si algo nos lo impide esta necesidad se volverá cada vez más imperiosa, hasta que apartemos o releguemos todo lo demás para conseguirla. Como estas necesidades van desde la supervivencia pura (la necesidad de respirar) hasta otras que, aunque muy importantes, no son vitales, debemos asegurarnos de tener las del nivel inferior antes de pasar al superior. Si estamos descansados, alimentados, hidratados… podemos pensar en buscar un lugar adecuado donde vivir, en proteger nuestra salud, en tener una educación… para posteriormente pensar en nuestras relaciones sociales y por último plantearnos nuestras perspectivas de éxito en nuestra profesión, el respeto de los demás…

En la parte superior de la pirámide, se hallarían las personas autorrealizadas. Tras tener cubiertas todas las necesidades básicas, las personas pueden alcanzar un estado de equilibrio en el que aceptan la realidad, no se dejan llevar por los prejuicios, son creativas…

Independientemente de que para cada uno de nosotros algunas necesidades puedan estar un escalón por encima o por debajo, sí que es cierto que cada uno necesita cubrir sus necesidades básicas antes de poder dedicar nuestras energías a un nivel superior, o nuestras capacidades se verán mermadas. Es importante ser conscientes de que no podemos estar bien ni con nosotros mismos ni con los demás si no nos cuidamos y nos aseguramos de tener y garantizar en el futuro lo básico.

Hay situaciones en la vida que nos arrebatan una necesidad que teníamos cubierta, como quedarnos en paro, separarnos de nuestra pareja, atravesar un duelo… En estos casos, es frecuente focalizar nuestra atención en esa pérdida e intentar en la medida de lo posible volver a cubrirla, olvidándonos de las necesidades básicas. Para recuperar el equilibrio, debemos volver al primer nivel de la pirámide, asegurarnos de que estamos bien surtidos de lo básico, y a partir de ahí volver a construir lentamente una base firme sobre la que asentar el resto de necesidades.

¿Cuándo realizar terapia de pareja?

La terapia de pareja es un tipo de terapia enfocado a personas que tienen problemas en su convivencia, por comunicación deficiente, por interferencia de sus familias de origen, por incapacidad para organizarse o coordinarse eficazmente, por discrepancias en el trato a los hijos de relaciones anteriores… Incluso hay casos de parejas que acuden antes de iniciar la convivencia o que ya están en trámite de separación, para evitar problemas en el futuro.

Muchas parejas pueden plantearse en un momento u otro realizar terapia de pareja, pero ¿son todas las parejas igual de aptas para recibir terapia de pareja? ¿Se recomienda en todos los casos? ¿En qué casos está desaconsejada?

Las parejas para las que es recomendable acudir a terapia son aquellas que tienen dificultades de comunicación (no se escuchan, discuten continuamente, se insultan…), que tienen desaveniencias (por ejemplo, debidas al reparto de las tareas domésticas o la educación de los hijos), que están insatisfechas con la relación (por desgaste, sienten que el vínculo ya no es tan fuerte como antes, no están contentos con la parte sexual…), se sienten coaccionadas (por celos, por dependencia emocional o económica…), que están pensando en separarse o a punto de formalizar la separación (para prevenir conflictos posteriores, sobretodo si hay hijos comunes).

Las parejas para las que la terapia no se recomienda son aquellas en las que alguno de los miembros tiene una patología grave (lo indicado sería tratar esta patología en primer lugar de forma individual, y en función de la evolución pasar a terapia de pareja), cuando uno de los dos no desea resolver los problemas o hace una valoración muy negativa de la intervención psicológica, en las que se da una situación de maltrato reiterado (psicológico o físico) o abusos, cuando uno de los miembros tiene una relación con otra persona (no puntual sino estable, si no son una pareja no tiene sentido la terapia) o cuando ya están separados (a menos que ésta sea temporal, para tomarse un tiempo de reflexión).