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¿Por qué nos resistimos a hacer terapia?

Imagen: willbrattccounselling.com

A pesar de no encontrarse bien anímicamente, de estar estresados, de no conseguir los objetivos, de tener problemas para gestionar la ira, de discutir continuamente con la pareja… muchos siguen sin acudir a un profesional que pueda ayudarle con estos u otros problemas.

¿Qué motivos les llevan a no buscar ayuda? A continuación ofrecemos algunas de las posibles respuestas:

Nos da vergüenza buscar ayuda- Muchos asocian el hecho de acudir al psicólogo con ser débil, como si el hecho de acudir a un profesional implicara darse por vencido y fracasar, o como si no estuviera bien visto que una persona adulta, con formación, un cabeza de familia… haga terapia. En realidad, realizar un tratamiento psicológico lo que denota es una capacidad para encontrar soluciones, de buscar recursos que nos ayuden a lograr el bienestar o las metas que nos hayamos propuesto.

Nos da miedo profundizar en nuestras emociones- Es comprensible, dado que hablar de lo que nos pasa es a menudo doloroso, y preferimos apartarlo de nuestra mente. Pensamos que romperemos a llorar delante de alguien que es un completo extraño, y que éste nos juzgará. Nada más lejos de la verdad, puesto que los psicólogos tenemos entre nuestros principios la aceptación incondicional del paciente, es decir, no juzgamos ni sus emociones ni sus pensamientos ni sus acciones. Sólo ayudamos a que identifiquen qué es lo que les ha llevado a esa situación y damos pautas para salir de ella.

Queremos soluciones rápidas- Sería ideal tener una pastilla que en una sola toma y sin efectos secundarios nos permitiera librarnos de la tristeza, resolver un conflicto familiar, hacernos más resilientes… La terapia lleva tiempo, implica un esfuerzo para cambiar aspectos que a veces llevan arraigados desde hace muchos años, formas erróneas de pensar, conflictos pasados a los que seguimos dando vueltas y un largo etcétera. Hemos de ser conscientes de que llevamos 30, 40 o 50 años pensando, sintiendo y actuando de forma parecida, según los mismos patrones, a menudo heredados de nuestros padres, que lo heredaron de sus padres. Cambiar “el color del cristal” con el que vemos la vida no es fácil, y desde luego no se consigue en una semana. Hay que perseverar, pero los resultados merecen la pena.

No nos parece prioritario- Con tantos gastos como hay en una familia (la hipoteca, el coche, la luz, el agua, la comida, la ropa…), ¿cómo voy a gastar dinero en “ser feliz”? Es cierto que ir al psicólogo no es barato, pero aunque nos cueste ponerlo en la parte alta de las prioridades deberíamos hacerlo. Si no estamos bien con nosotros mismos, si nos encontramos estancados, si todo me irrita… ¿qué beneficio recibe mi familia de ello? Sólo cuando nos sentimos bien, cuando tenemos proyectos e ilusiones, cuando gestiono bien mis emociones… disfrutamos el tiempo en familia y con amigos.

Creemos que “el tiempo lo cura todo”- Si bien el tiempo nos ayuda a poner las cosas en perspectiva, o a rebajar la intensidad de las emociones asociadas a algunas situaciones, no siempre es así. Hay veces que nos estancamos, que seguimos adelante a trancas y barrancas, malviviendo. Otras, no sólo no se mejora, sino que se empeora, como en el caso de los duelos patológicos. 

Pensamos que “somos así” y que no podemos cambiar- Si bien no podemos darnos la vuelta como un calcetín, es posible cambiar. En realidad, muchos de nosotros hemos cambiado mucho a lo largo de nuestra vida, pero han sido cambios en el curso de años, no de un día para otro. Es difícil cambiar nuestro primer impulso, nuestros pensamientos automáticos… pero sí que podemos conocer qué es lo que no nos sirve, lo que nos hace daño, para así reconocerlo y cambiarlo. La conducta es lo más fácil de cambiar, dado que si yo sé que hacer algo me ayuda a conseguir mi propósito, puedo hacerlo. No es sencillo, y a veces es necesaria una buena dosis de fuerza de voluntad, pero a menudo es como un entrenamiento: las primeras veces es difícil, y no nos sale, pero con el tiempo vamos acertando de tanto en tanto, hasta que al final nos resulta muchísimo más natural y lo conseguimos más veces de las que nos sale mal.

Si uno de estos motivos es el que te ha impedido buscar apoyo psicológico, ahora tienes un punto de vista alternativo. Si deseas contactar con nosotros, llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 o escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com, e infórmate sobre nuestros servicios.

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Oferta en horario de mañana

En RB Psicólegs queremos ayudarte especialmente en esos meses en los que el presupuesto se complica y es más difícil dedicar tiempo y dinero a tu bienestar. Cuando la economía aprieta, acostumbramos a dejar ciertas necesidades en último lugar, a pesar de que cuanto más lo dejamos más difícil acaba siendo la solución. En ese sentido, ir al psicólogo no es muy diferente a ir al dentista: ambas profesiones pertenecen al campo de la salud, y los problemas son más sencillos de resolver cuanto antes acudimos, pero seguimos yendo cuando llegamos al límite. Además, tanto la salud mental como la dental requieren constancia para garantizar su correcto funcionamiento a lo largo de la vida.

Así, si te pones en contacto con nosotros durante el mes de diciembre, te ofrecemos 2×1 en las sesiones que realices en horario matinal (de 9 a 13h): realiza tu primera sesión por 50€, y podrás venir de forma gratuita a la segunda. Esta oferta es aplicable tanto a las terapias de adultos como a las de niños y adolescentes.

Llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24, o consúltanos vía whatsapp, o también por correo electrónico en rbpsicolegs@gmail.com para explicarnos tu caso y concertar la primera visita.

Nuevo servicio: método Glifing

Imagen: avesedari.com

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En RB Psicòlegs, tenemos el compromiso de mantenernos actualizados con los últimos avances y las nuevas tecnologías aplicables en el tratamiento de los trastornos y las dificultades de aprendizaje. Es por ello que a partir del curso 2016-17, hemos decidido implementar el método Glifing para el tratamiento de las dificultades en el proceso lector.

El método Glifing es una forma de entrenamiento de la lectura adaptado a cada niño utilizando el ordenador y de manera lúdica. En primer lugar, se obtiene un perfil lector objetivo del alumno. Con los datos obtenidos, se hace un análisis que nos informa de aquello que el niño necesita mejorar. A partir de aquí, desde casa y mediante el ordenador, se realizan sesiones de entre 15 y 20 minutos, cuatro veces a la semana.

Este método no sólo mejora la lectura a nivel de eficiencia, fluidez y comprensión, sino que también disminuye su rechazo hacia la lectura y eleva su autoestima, al constatar la mejoría en su proceso lector.

Si deseas más información, contáctanos en los teléfonos 629 97 33 24 / 622 26 60 40 y resolveremos todas tus dudas.

Factores de riesgo en el duelo

Imagen: imagui.com

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El duelo es un proceso natural que nos permite adaptarnos a los cambios que comporta una pérdida. Sin embargo, hay situaciones en las que resulta más difícil realizar el proceso de duelo. Estas circunstancias pueden dividirse en personales (del superviviente), interpersonales (vínculo con la persona fallecida) y de la propia muerte (de la persona fallecida).

Circunstancias personales:

  • Personalidad- Aquí incluimos tanto las creencias religiosas, la filosofía vital, los recursos personales y de afrontamiento (ante los problemas, inseguridad, autoestima, capacidad para expresar sentimientos…).
  • Salud- Física y mental, antecedentes médicos y psicológicos, tratamiento farmacológico…
  • Historia de vida- Cómo ha sido su infancia, juventud, madurez y/o vejez, experiencia previa con otras pérdidas, duelos no resueltos…
  • Red de apoyo- Si mantenemos relaciones sociales numerosas y próximas que nos apoyen.

Circunstancias interpersonales:

  • La cercanía con el fallecido- Más que si era un familiar cercano o no, consideraremos si la persona estaba presente en nuestro día a día o si la veíamos una vez al año, si era una persona entrañable o más fría…
  • La “calidad” de la relación- Una relación complicada o ambivalente puede dejarnos la sensación de quedarnos con temas pendientes, cosas que no dijimos, que se nos deben unas disculpas… por más que la relación no fuera buena o cercana.
  • Dependencia de la persona fallecida- Si llevamos una vida más dependiente (hijos pequeños, cónyuges con poca autonomía…) nos veremos mucho más afectados. También el momento vital en que nos hallamos, si nuestros planes se apoyaban mucho en esa persona (trabajar en pequeños negocios familiares, relaciones de 30-40 años de duración)…

Circunstancias de la propia muerte:

  • Lo esperado del fallecimiento- Cuando nuestro ser querido es muy mayor o está muy enfermo ya vamos praparándonos para la posibilidad de que fallezca en breve, resolvemos temas pendientes, nos decimos lo que queremos decirnos a la hora de despedirnos… Una muerte inesperada nos roba esa posibilidad.
  • La edad del fallecido- Cuando la persona que perdemos es mayor de unos 80 años nos suele parecer que ha vivido lo esperado, mientras que morir antes nos parece una injusticia, por no haber podido disfrutar de la jubilación, conocer a los nietos… A menor edad, mayor sensación de injusticia.
  • La causa de la muerte- Si la persona había sufrido una enfermedad larga o degenerativa, podemos tener una sensación de cierto alivio porque haya dejado de sufrir. En el otro extremo, puede ser muy difícil de aceptar que alguien se quite la vida o que haya muerto a consecuencia directa de la acción de otra persona, por pensar que haya sido una muerte “evitable”.
  • Circunstancias extraordinarias- Que el cuerpo no pueda ser recuperado, varios fallecimientos al mismo tiempo (en un accidente de coche, por ejemplo), que el superviviente también haya recibido un daño a consecuencia del cual peligre su autonomía (herido de gravedad, pérdida de la vivienda).

El hecho de presentar uno o varios factores de riesgo no nos aboca irremediablemente a un duelo patológico, pero sí nos debe hacer conscientes de que es probable que nos resulte más difícil aceptar la pérdida, y por tanto la recuperación puede requerir más tiempo o el apoyo de un profesional especializado.

En RB Psicòlegs estamos especializados en el acompañamiento terapéutico en casos de duelo. Si crees que tú o alguien de tu entorno necesita apoyo para superar una pérdida, escríbenos a rbpsicolegs@gmail.com o llámanos a los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 y te orientaremos sobre qué puedes hacer en esta situación.

¿Cómo elegir psicólogo?

Imagen: crossshapedstuff.com

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A la hora de buscar un psicólogo, podemos encontrarnos perdidos ante las diferencias entre unos profesionales y otros. Los diferentes enfoques (cognitivo, conductual, psicoanálisis, gestalt…), formación específica de cada profesional (psicólogo clínico, educativo, psicoterapeuta, coach…), técnicas, número de sesiones, duración de la sesión o tarifas son algunas de las variables que pueden complicar la elección de la persona que queremos que nos ayude.

Lo primero que debemos comprobar es que se trata realmente de un profesional de la psicología. Es imprescindible que esté colegiado en alguno de los Colegios Oficiales de Psicología, por lo que debe disponer de un número de colegiado. Podemos solicitar que nos enseñe su carnet de colegiado o bien consultar su perfil en el Colegio Oficial de Psicólogos.

También debemos saber qué tipo de psicólogo necesitamos. Si no sabemos qué nos pasa, necesitamos que nos hagan una evaluación. Esto debe hacerlo un psicólogo clínico o general sanitario. Para el tratamiento, necesitamos un psicólogo con formación y experiencia en psicoterapia. Si buscamos un coach, es recomendable que también sea psicólogo, ya que abundan los coach que son expertos en su área pero que no tienen suficiente formación en psicología y eso hace que no puedan responder de forma adecuada ante algunas problemáticas. Para atender dificultades de aprendizaje de nuestros hijos, dependiendo de cuáles sean, puede convenirnos un psicólogo infantil, un logopeda, un reeducador…

Otro factor a considerar es el enfoque teórico desde el que se trabaja. El más habitual en los psicólogos de nuestro país es el cognitivo-conductual, puesto que durante la formación académica se suele dedicar más tiempo a este enfoque. Hay otros muchos, así que lo mejor es preguntar al profesional su enfoque y qué implica hacer una terapia de este tipo. Por poner un ejemplo, hay una diferencia muy grande entre una terapia de tipo psicoanalítica y una de tipo breve estratégica. No todos los problemas pueden ser tratados por las mismas terapias. El psicólogo debe explicarle cómo se estructurará el tratamiento, qué duración aproximada puede tener, etc, siempre teniendo en cuenta que es una aproximación, puesto que siempre pueden aparecer dificultades no previstas, un objetivo que se resiste, nuevos problemas que compliquen el tratamiento…

El precio y duración de las sesiones también es un aspecto a considerar. Ya explicamos en este artículo los motivos que justificaban la tarifa de los psicólogos, pero a modo de resumen diremos que un psicólogo tiene un tiempo limitado para atender consultas, no se pueden hacer 40h semanales de sesiones dado que debemos preparar sesiones, tomar y revisar notas, corregir tests, hacer formación continua… Un precio muy bajo por sesión implicará tener que atender a más pacientes para tener un salario adecuado, afectando a la calidad de nuestro trabajo. La duración de la sesión debe ser un poco flexible, dentro de respetar las horas de las citas. Lo ideal es una duración en torno a los 50-55′, pero no se debe tomar a mal si alguna vez la sesión se queda en 40′ o si se alarga 60′. Aunque las sesiones se preparen con antelación y se calcule el tiempo que llevará realizar el trabajo planificado, no es una ciencia exacta, a veces un punto se resuelve antes de lo esperado o nos atascamos en algo, pero no quiere decir que se sea “mejor” o “peor” paciente.

Por último, en cualquier terapia es importante sentirse cómodo con lo que se hace y con el trato que nos da el profesional que nos atiende. Éste es el punto más importante: debemos establecer una buena relación, con confianza y tranquilidad a la hora de exponer las situaciones y de llevar a cabo las tareas. Puede que lo que se nos pida nos provoque un malestar puntual, porque el trabajo que se lleva a cabo a veces es doloroso, pero en todo caso debemos sentirnos seguros y confiados en que el psicólogo que nos atiende sabe lo que hace.

En definitiva, tenéis derecho a una información completa sobre el servicio que vais a recibir. Preguntad todo lo que necesitéis saber, exigid la titulación y las garantías necesarias. Es cierto que a veces no se encaja con el profesional por el motivo que sea, lo que nos dificulta el avance en el tratamiento. No es culpa de nadie, simplemente debe expresarse esa incomodidad y buscar una solución, que a veces pasa por buscar otro profesional. Sed sinceros y expresad vuestras dudas.

En RB Psicòlegs ofrecemos una visita informativa totalmente gratuita y sin compromiso, para conocernos y hablar en persona y con calma de todos los aspectos del tratamiento que os susciten dudas. Contactadnos en la dirección de correo electrónico rbpsicolegs@gmail.com o en los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 para concertarla.