Archivo de la etiqueta: trastornos

La importancia de la detección en Altas Capacidades

282818-gifted-kids

Imagen: news.com.au

Ayer asistimos a una charla sobre Altas Capacidades, impartida por una psicóloga especializada en el tema. Una madre preguntó por qué se debía “diagnosticar” a un niño con altas capacidades a los 3-5 años, si hasta los 6-8 años no había manera de saber si ese “diagnóstico” era de altas capacidades o sólo precocidad.

En primer lugar, ponemos “diagnóstico” así, entrecomillado, porque las Altas Capacidades no son un trastorno a diagnosticar. Es una manera de aprender, de entender, de percibir… en definitiva, una manera de ser, y en muchos casos (no todos) requiere una serie de medidas para desarrollar esas capacidades y que no se generen problemáticas. Es mucho más apropiado el término “detección” o “identificación” para la evaluación que se les realiza.

En segundo lugar, y como decimos, en muchos casos estos niños necesitan una atención específica para el desarrollo de sus capacidades. Tener Altas Capacidades no significa que los niños aprenden de la nada, que el día que cumplen los 4 años saben la lista de los reyes godos por ósmosis. Las Altas Capacidades son un potencial: como quien tiene un coche con un motor de 130 caballos, aparcado al lado de uno con un motor de 100. Cuando ambos están parados, son iguales, de hecho el de 100CV puede tener un aspecto mucho más deslumbrante, ser de un color más llamativo y tener unos asientos muy cómodos. Pero cuando pones ambos coches en la carretera, especialmente en una cuesta arriba, el de 130CV seguramente subirá más deprisa y llegará antes a la cima. Sí, “seguramente”, no se puede afirmar con rotundidad, ya que depende mucho de cómo se le conduzca, pues si el conductor no lo lleva en la marcha correcta, y no traza bien las curvas, puede que se acabe calando o que se salga de la carretera. Y a más potencia de motor, más probable es que el coche sea más complicado de conducir, que debamos tener cuidado de no acelerar más de la cuenta.

La metáfora del coche ilustra muy bien lo que son estos niños: pueden venir en todos los tamaños, colores y formas, pueden tener motores de diversa potencia, y necesitan combustible y un buen conductor para que el rendimiento sea óptimo, de lo contrario puede producirse un accidente. De ahí que necesitemos identificarlos, saber exactamente qué tenemos entre manos, qué necesitan para funcionar bien… Claro que podemos tener el coche parado 8 años, pero qué absurdo, ¿verdad? ¿Para qué íbamos a dejar un coche fantástico 8 años cogiendo polvo, sin ningún tipo de mantenimiento ni atenciones?

En respuesta a la pregunta de la mamá de la charla, es importante la evaluación aunque sea sólo una pre-detección, para empezar a aplicar las medidas de apoyo educativo, emocional y social que sus particularidades pueden requerir, sea que se queda en precocidad o siga mostrando una capacidad superior. No es seguro que vayan a desarrollar un problema concreto, pero sí tienen un factor de riesgo para problemáticas tan variadas como la ansiedad, el fracaso escolar o el bullying, que con las medidas que tienen derecho a recibir por la ley de atención a la diversidad pueden paliarse o evitarse. Además, suelen ser unos niños que en los primeros años muestran una gran curiosidad por el entorno que les rodea, por el funcionamiento de las cosas, con gran capacidad de concentración en una tarea, una alta productividad… Cuando no se les proporciona la posibilidad de dar salida a estas inquietudes y a sus capacidades, la frustración o la desmotivación pueden llevarles a que su talento no se aproveche, no sean conscientes de su potencial real y acaben infrautilizando sus capacidades tanto a nivel académico como personal.

Anuncios

¿Cómo elegir psicólogo?

Imagen: crossshapedstuff.com

Imagen: crossshapedstuff.com

A la hora de buscar un psicólogo, podemos encontrarnos perdidos ante las diferencias entre unos profesionales y otros. Los diferentes enfoques (cognitivo, conductual, psicoanálisis, gestalt…), formación específica de cada profesional (psicólogo clínico, educativo, psicoterapeuta, coach…), técnicas, número de sesiones, duración de la sesión o tarifas son algunas de las variables que pueden complicar la elección de la persona que queremos que nos ayude.

Lo primero que debemos comprobar es que se trata realmente de un profesional de la psicología. Es imprescindible que esté colegiado en alguno de los Colegios Oficiales de Psicología, por lo que debe disponer de un número de colegiado. Podemos solicitar que nos enseñe su carnet de colegiado o bien consultar su perfil en el Colegio Oficial de Psicólogos.

También debemos saber qué tipo de psicólogo necesitamos. Si no sabemos qué nos pasa, necesitamos que nos hagan una evaluación. Esto debe hacerlo un psicólogo clínico o general sanitario. Para el tratamiento, necesitamos un psicólogo con formación y experiencia en psicoterapia. Si buscamos un coach, es recomendable que también sea psicólogo, ya que abundan los coach que son expertos en su área pero que no tienen suficiente formación en psicología y eso hace que no puedan responder de forma adecuada ante algunas problemáticas. Para atender dificultades de aprendizaje de nuestros hijos, dependiendo de cuáles sean, puede convenirnos un psicólogo infantil, un logopeda, un reeducador…

Otro factor a considerar es el enfoque teórico desde el que se trabaja. El más habitual en los psicólogos de nuestro país es el cognitivo-conductual, puesto que durante la formación académica se suele dedicar más tiempo a este enfoque. Hay otros muchos, así que lo mejor es preguntar al profesional su enfoque y qué implica hacer una terapia de este tipo. Por poner un ejemplo, hay una diferencia muy grande entre una terapia de tipo psicoanalítica y una de tipo breve estratégica. No todos los problemas pueden ser tratados por las mismas terapias. El psicólogo debe explicarle cómo se estructurará el tratamiento, qué duración aproximada puede tener, etc, siempre teniendo en cuenta que es una aproximación, puesto que siempre pueden aparecer dificultades no previstas, un objetivo que se resiste, nuevos problemas que compliquen el tratamiento…

El precio y duración de las sesiones también es un aspecto a considerar. Ya explicamos en este artículo los motivos que justificaban la tarifa de los psicólogos, pero a modo de resumen diremos que un psicólogo tiene un tiempo limitado para atender consultas, no se pueden hacer 40h semanales de sesiones dado que debemos preparar sesiones, tomar y revisar notas, corregir tests, hacer formación continua… Un precio muy bajo por sesión implicará tener que atender a más pacientes para tener un salario adecuado, afectando a la calidad de nuestro trabajo. La duración de la sesión debe ser un poco flexible, dentro de respetar las horas de las citas. Lo ideal es una duración en torno a los 50-55′, pero no se debe tomar a mal si alguna vez la sesión se queda en 40′ o si se alarga 60′. Aunque las sesiones se preparen con antelación y se calcule el tiempo que llevará realizar el trabajo planificado, no es una ciencia exacta, a veces un punto se resuelve antes de lo esperado o nos atascamos en algo, pero no quiere decir que se sea “mejor” o “peor” paciente.

Por último, en cualquier terapia es importante sentirse cómodo con lo que se hace y con el trato que nos da el profesional que nos atiende. Éste es el punto más importante: debemos establecer una buena relación, con confianza y tranquilidad a la hora de exponer las situaciones y de llevar a cabo las tareas. Puede que lo que se nos pida nos provoque un malestar puntual, porque el trabajo que se lleva a cabo a veces es doloroso, pero en todo caso debemos sentirnos seguros y confiados en que el psicólogo que nos atiende sabe lo que hace.

En definitiva, tenéis derecho a una información completa sobre el servicio que vais a recibir. Preguntad todo lo que necesitéis saber, exigid la titulación y las garantías necesarias. Es cierto que a veces no se encaja con el profesional por el motivo que sea, lo que nos dificulta el avance en el tratamiento. No es culpa de nadie, simplemente debe expresarse esa incomodidad y buscar una solución, que a veces pasa por buscar otro profesional. Sed sinceros y expresad vuestras dudas.

En RB Psicòlegs ofrecemos una visita informativa totalmente gratuita y sin compromiso, para conocernos y hablar en persona y con calma de todos los aspectos del tratamiento que os susciten dudas. Contactadnos en la dirección de correo electrónico rbpsicolegs@gmail.com o en los teléfonos 622 26 60 40 / 629 97 33 24 para concertarla.

Mitos en psicoterapia

Imagen: westseattlebikeconnetions.org

Imagen: westseattlebikeconnetions.org

Entre las películas, la confidencialidad, los prejuicios y que en las bibliotecas se sitúan los libros de psicología junto a los de parapsicología, se han creado una serie de ideas de lo que es la psicoterapia que están bastante alejadas de la realidad. Así pues, hemos decidido hacer una lista de los mitos más arraigados sobre lo que es y lo que sucede en una sesión de psicoterapia:

  • El psicólogo es para los locosNo es necesario tener un trastorno grave para acudir al psicólogo. Cualquiera puede beneficiarse de unas sesiones para resolver un problema puntual o cualquier aspecto limitante de su vida cotidiana. De hecho, muchas situaciones que podrían haberse resuelto con relativa facilidad al principio se complican por la reticencia a solicitar ayuda a un profesional.
  • Si lo intentas de verdad, se puede salir solo de los problemas– La voluntad a veces no es suficiente, pero es que tampoco hay porqué arreglárselas solo. Solicitar ayuda no te hace más débil, sino que demuestra tener más recursos. No hay de qué avergonzarse, el sufrimiento mental es igual que un padecimiento físico. Si se puede ir al fisioterapeuta o al endocrino, ¿por qué no al psicólogo?
  • Es igual de efectivo hablar con un buen amigo– Si bien es muy importante tener personas de confianza con las que hablar y compartir, un psicoterapeuta es un profesional especializado en el acompañamiento y la ayuda en problemas complejos. Analiza la situación desde un punto de vista objetivo, no juzga al cliente por lo que hace, enseña estrategias y técnicas adaptadas a cada caso particular… La psicoterapia se ha probado en numerosos estudios como un tratamiento eficaz en multitud de dificultades y trastornos.
  • ¿Para qué pagar a alguien que sólo escucha cómo me desahogo durante una hora?– Las sesiones no se limitan a escuchar los problemas del cliente. Si bien al principio puede ser útil conocer bien la situación de la persona que acude a terapia, cómo ha sido su vida y qué experiencias le han marcado, la psicoterapia suele ser un proceso activo en el que se llevan a cabo diferentes actividades que ayudan a dotar al cliente de herramientas y recursos para recuperar el equilibrio en su vida.
  • Los tratamientos duran muchos años– Depende de cada cliente y del tipo de terapia. Cada caso es único, hay clientes que avanzan muy rápido y otros que requieren más tiempo, casos más complejos y otros más sencillos, y terapias enfocadas a las soluciones o a las causas. En nuestro caso, hacemos un tipo de terapia integradora en la que hacemos servir técnicas de diferentes enfoques, adaptándolas al cliente. La duración varía, pero la media estaría en torno a las 20-25 sesiones. Hay que tener en cuenta que la mejoría de algunos síntomas suele ser rápida, pero que muchos clientes optan por continuar hasta que solucionan otras cuestiones que también les producen malestar. En todo caso, los objetivos se establecen entre terapeuta y cliente, de forma que puede concluirse cuando el objetivo principal que llevó al cliente a terapia se ha conseguido.
  • Si después de unas pocas sesiones no me siento mejor o me aparecen nuevos síntomas es que no está funcionando el tratamiento– Aunque por regla general se empieza a notar mejoría muy pronto, hay sesiones que por su contenido pueden dejarnos removidos o con una sensación extraña. Algunas tareas pueden ser duras y llevarnos a emociones muy intensas de rabia o tristeza. Otras veces los síntomas cambian, unos desaparecen pero aparecen otros. La psicoterapia no es una ciencia exacta, y cada caso es único, de forma que la reacción ante una tarea o la evolución de cada cliente no es siempre igual. Y por mucho que hagamos una historia clínica completa, necesitamos un tiempo para conocer bien al cliente y saber qué cosas funcionan mejor con él. Y sí, hay veces que el tratamiento no está funcionando, en cuyo caso es mejor comentarlo con el terapeuta y ver cuál puede ser la causa y qué opciones tenemos, que simplemente abandonar la terapia.
  • Ir al psicólogo es muy caro– Ya explicamos hace un tiempo por qué es tan caro ir al psicólogo. Hay que valorar si la inversión que hacemos nos compensa, sea recuperando nuestro disfrute de la vida, ayudándonos en nuestras relaciones personales, alcanzando nuestro potencial para tener más éxito en nuestros proyectos… La duración del tratamiento hace que este gasto se reparta a lo largo de la duración del mismo, que puede rondar o superar el año. Además, en RB Psicòlegs tenemos descuentos para hacer más asequible el tratamiento en casos en los que el coste es difícil de asumir, y trataremos de adaptarnos al máximo a la situación personal de cada cliente.
  • Ya me estoy tratando con medicación– La medicación puede ser una gran ayuda, y en algunos casos es imprescindible, pero los psicólogos ni recetamos ni retiramos medicación. Trabajamos a niveles distintos: la medicación no cura en muchos casos, sino que es una ayuda, una especie de muleta que puede ser necesario utilizar mientras trabajamos las causas y/o aprendemos los recursos suficientes para gestionar nuestros pensamientos y emociones.
  • El tiempo lo cura todo– El tiempo ayuda a poner las cosas en perspectiva, nos permite descubrir fortalezas que no sabíamos que teníamos… Es cierto que algunas problemáticas mejoran sin ninguna intervención a medida que pasa el tiempo, pero podrían mejorar más deprisa con ayuda. Otras se estancan o empeoran, como puede ser el caso de los duelos patológicos.
  • ¿Tendré que estirarme en un diván y hablar de mis padres?– La mayoría de las consultas están amuebladas con sillas, sillones o un sofá, en las que terapeuta y cliente hablan cara a cara, a veces de los padres y a veces de otras cosas, siempre y cuando sea útil para resolver  las dificultades que se tengan.
  • ¿Tendré que hacer cosas raras, mirar manchas, cantar, pintar, me hipnotizarán…?– Las técnicas y los enfoques teóricos en que éstas se inscriben son muy variadas. Efectivamente hay quien pasa el test de Rorschach, hay terapias que trabajan el cuerpo o la expresión artística, terapeutas que hacen hipnosis… Antes de iniciar un tratamiento, conviene informarse sobre el tipo de terapia que se aplica, la duración media del tratamiento… En RB Psicòlegs utilizamos muchas técnicas de diferentes enfoques, así que nos adaptamos al cliente, consultándole y proponiéndole las técnicas que encajen mejor con él y con su problemática.
  • ¿Cómo va a saber lo que estoy pasando, si él no ha pasado por lo mismo?– En primer lugar, no exigimos a nuestro pediatra o nuestro ginecólogo que tengan hijos para dejarnos tratar, ¿no? Los psicólogos nos formamos en múltiples áreas para conocer la psicología humana a todos los niveles (biológico, emocional, social…), así como en el tratamiento de los diferentes trastornos y problemáticas. Por otro lado, un buen psicólogo debería poseer lo que Carl Rogers llamó “aceptación positiva incondicional”, que implica que el terapeuta acepta a la persona por lo que es, y por tanto no juzga sus acciones, sino que se limita a ayudarla en la máxima medida de sus capacidades.

Esperamos haber despejado algunas dudas con este artículo, y así facilitar la aproximación a una profesión sobre la que pesa aún mucha desconfianza. Además, en RB Psicòlegs ofrecemos una primera visita informativa gratuita y sin compromiso, donde podremos conocernos y despejar cualquier otra duda que puedas plantearte. ¡Llámanos y descubre lo que podemos hacer por ti!

¡Niño, cómete el pollo!

Imagen: blog.foodnetwork.com

Imagen: blog.foodnetwork.com

Llegas cansado/a a casa, haces un esfuerzo por preparar una cena sana y nutritiva, un salmón con verduritas (¡con lo caro que está el pescado!), hasta lo presentas como un concursante de Masterchef con las coloridas verduras haciendo una camita y el pescado encima… Y tu niño de cuatro años arruga la nariz y te dice “¡No me gustaaaa!”. Es una escena muy habitual, ya que los niños suelen sentir recelo hacia muchos alimentos.

Nuestra respuesta suele ser “Tú pruébalo”, si tenemos temple, o una bronca monumental de tipo “pues-no-pienso-tirarlo-porque-el-pescado-está-carísimo-y-no-me-da-la-gana-de-que-seas-tan-raro” si ese día andamos un poco susceptibles. El peligro que corremos es que estas conductas se repitan cada vez más. Bien sea porque le funciona para obtener la atención, por reafirmar su independencia, por tener un punto oposicionista… el niño descubre el poder que tiene negarse a comer ciertos alimentos. Si se está todo el tiempo riñendo al niño, castigándole sin postre, amenazándole con dejarle sin parque, abriéndole la boca a la fuerza… se está estableciendo un método nada saludable y sobretodo demasiado agresivo para relacionarse con el pequeño. Y lo que es más, se pueden estar sentando las bases para una mala relación del niño con la comida, que pueda llevarle a desarrollar un trastorno alimentario.

Cada niño es distinto, y hay que pensar y tratar de comprender porqué no comen. En los bebés, puede que sean niños tranquilos que no gastan mucha energía y por tanto no son comilones, o puede que les desagraden ciertos sabores (¿verdad que tú no soportas las coles de Bruselas? Ellos también tienen derecho a que no les guste algo), o si la madre ha hecho lactancia materna prolongada que se niegue a comer esperando que le dé el pecho, o que en realidad lo que quieren es comer solitos… Con ellos podéis poner en práctica el baby led weaning (BLW) o alimentación complementaria a demanda, en la que el propio bebé va eligiendo qué y cuánto comer. Con los niños un poco más mayores, como ya hemos comentado, puede ser por obtener la atención, por oposicionismo, por imitación de otros niños…

Es importante establecer una estrategia. Por ejemplo, una de las técnicas que mejor funcionan es presentar los alimentos muchas veces seguidas al pequeño, para que se acostumbre a su sabor, textura, olor y aspecto. Es suficiente un trozo pequeño o una cucharadita durante 8 ó 10 días para que incluso el alimento que les produce más rechazo les acabe pareciendo aceptable. Igual nunca llega a entusiasmarles, y se puede pactar con él que elija un alimento que no le cocinaremos nunca a cambio de que sí coma otros similares (por ejemplo, “no te haré nunca coliflor, pero a cambio el brócoli sí lo comerás”).

También influye la presentación y la técnica escogida para cocinar el alimento. Si es posible, se puede tratar de hacer presentaciones divertidas (es muy fácil convertir un huevo cocido en unos ojos con pupilas de aceitunas negras, la red está llena de ideas), o cambiar la cocción en agua de las verduras por hacerlas al vapor o asarlas al horno, que son métodos igual de sanos pero que resultan en texturas diferentes.

Otras estrategias pueden ser establecer un tiempo suficiente pero máximo para comer y luego retirar la comida (sobretodo sin enfadarse, y para casos de niños que son muy lentos comiendo), presentar el plato menos apetecible primero y “esconder” el que más gusta en la cocina, darle a elegir el menú entre dos comidas que no sean de sus favoritas, darles raciones muy pequeñas para que las vean “asequibles”, dejarles experimentar con el alimento, tocarlo, que nos ayuden a comprarlo en el súper o a prepararlo en casa, dárselo en crudo para que cocido lo acepten mejor (por ejemplo, la zanahoria), hablarles de las propiedades fantásticas que tienen los alimentos incluso con bromas y cuentos (“la zanahoria va muy bien para la vista, ¿has visto alguna vez un conejo con gafas?”), montar un mini-huerto urbano en el balcón o la terraza…

A veces se opta por dejar en el comedor escolar a los niños que comen mal. El colegio o la guardería no tienen porqué llevar toda la carga de los niños que son malos comedores, por mucho que hagan las comidas principales allí. Es importante que los padres apliquemos buenas estrategias en casa, que fuera de las comidas principales se ofrezcan alimentos sanos (a media mañana y para merendar ofrecer fruta, zumos y batidos preparados en casa y donde pueden “colarse” algunas verduras también…), que ofrezcamos un buen ejemplo comiendo de todo nosotros mismos, y sobretodo hacer de la comida un tiempo agradable para charlar en lugar del peor rato del día. Los niños deben sentarse a la mesa incluso aunque digan que no les gusta la comida y no darle importancia, hablando de otras cosas. Con paciencia y constancia, se puede conseguir que acepten comer un buen abanico de alimentos diferentes, y que crezcan con unos buenos hábitos alimenticios que les duren toda la vida.

Así suena la esquizofrenia

En este video, su autor ha colgado el audio de un proyecto desarrollado después de entrevistar a muchas personas que padecían este trastorno. Pretende recrear lo que escuchan en sus cabezas durante un brote o simplemente a diario. No hace falta entender mucho inglés para darse cuenta de la angustia que debe pasarse con todo este “ruido”, pero entre otras cosas podemos oír “estúpido”, “salta delante del coche”, “hazlo ahora”, “perra”, “ella lo sabe”…

Si queréis que el efecto sea lo más parecido posible, usad auriculares. Os advertimos de que el resultado es muy inquietante.

Alucinaciones auditivas en la esquizofrenia: